Participación ciudadana y estrategias de comunicación en gobierno central de El Salvador

La participación ciudadana en el gobierno central de El Salvador es vista solo desde la cara de la denuncia, y un leve acercamiento con la gente; hacen falta mecanismos en los que realmente la población incida en la toma de decisiones gubernamentales. No hay espacios en donde se escuchen, se vean y...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Calles Minero, Camila
Tipo de recurso: informe técnico
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2009
País:El Salvador
Institución:Consorcio de Bibliotecas Universitarias de El Salvador
Repositorio:Repositorio de Ciencia y Cultura de El Salvador REDICCES
Idioma:español
OAI Identifier:oai:http://redicces.org.sv:10972/267
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10972/267
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:PARTICIPACIÓN CIUDADANA
GOBERNABILIDAD
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
INVESTIGACIÓN SOCIAL
Descripción
Sumario:La participación ciudadana en el gobierno central de El Salvador es vista solo desde la cara de la denuncia, y un leve acercamiento con la gente; hacen falta mecanismos en los que realmente la población incida en la toma de decisiones gubernamentales. No hay espacios en donde se escuchen, se vean y se sientan las peticiones que nacen desde el interior de los diferentes grupos sociales. Si bien muchas instituciones del Estado tienen espacios en los que la población denuncia diferentes aspectos, en esas oficinas gubernamentales no es posible que una persona se acerque y proponga formas de trabajo o cambios estructurales. No todas las instancias del Estado salvadoreño abren sus puertas a la población. Además, los contados mecanismos de incidencia con los que cuenta la población no son divulgados adecuadamente, las instancias del gobierno no tienen estrategias de comunicación exclusivas para promover la participación ciudadana, más bien son parte de los trabajos comunicacionales de toda la institución. Las unidades o departamentos de comunicaciones de las oficinas públicas no miden el impacto que tiene su trabajo en fomentar la participación ciudadana, y los espacios que tienen en sus páginas electrónicas para recibir consultas y peticiones de información no resultan ser efectivas, en cuanto a que no responden a esas solicitudes.