El cenit de la criminalidad: el inaplazable desafío de adoptar un cambio cultural para la cuestión criminal

El sistema de control social, en general, y el sistema penal específicamente, en su normatividad dogmática y funcionamiento, han demostrado su inutilidad histórica para lograr la finalidad a la que deben aspirar en un estado democrático y de derecho, debido a su ineficacia formal, material y social,...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Ríos Patio, Gino
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2016
País:Perú
Institución:Universidad de San Martín de Porres
Repositorio:USMP-Institucional
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.usmp.edu.pe:20.500.12727/2372
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.12727/2372
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Administración de justicia penal
Derecho penal
Procedimiento penal
Criminología
Prevención del delito
Derecho y política
364 - Criminología
https://purl.org/pe-repo/ocde/ford#5.05.01
Descripción
Sumario:El sistema de control social, en general, y el sistema penal específicamente, en su normatividad dogmática y funcionamiento, han demostrado su inutilidad histórica para lograr la finalidad a la que deben aspirar en un estado democrático y de derecho, debido a su ineficacia formal, material y social, así como a la preeminencia de una cultura represiva, vindicativa y violenta, que crea crimen y criminales, verticaliza a la sociedad y la disciplina militarmente, de manera selectiva y discriminadora, lo que es una característica común en América. El estado, para cumplir con sus fines esenciales de bienestar general y seguridad integral, debe preferir el estudio criminológico formativo profesional, de capacitación, especialización y perfeccionamiento, y la aplicación de la criminología, para poder diseñar una política criminológica eficiente, de prevención y control de la criminalidad, que reduzca a ésta a niveles tolerables, para dejar la mal praxis de gobernar nuestros pueblos a través del crimen, originando la normalización de éste y el pánico social consecuente, así como el efecto perverso de una alza cohesión social generada por el sistema penal; en suma, en vez de mejorar el derecho penal, debemos hacer algo mejor que el derecho penal.