LA LITURGIA FUENTE DE ESPIRITUALIDAD CRISTIANA Una espiritualidad litúrgica a partir de la enseñanza de la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia

Partiendo de las consideraciones respecto de la liturgia en el Antiguo y Nuevo Testamento, así como en los escritos de los Padres de la Iglesia y el desarrollo de la misma a través del Magisterio de la Iglesia, se presenta la relación entre la liturgia y la espiritualidad cristiana. A partir de la e...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Flores Jiménez, Ruth Beatriz
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2022
País:Perú
Institución:Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima
Repositorio:FTPCL-Institucional
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.ftpcl.edu.pe:20.500.12850/770
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12850/770
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Liturgia
Espiritualidad cristiana
Espiritualidad litúrgica
Santificación
Sacrosanctum Concilium
https://purl.org/pe-repo/ocde/ford#6.03.05
Descripción
Sumario:Partiendo de las consideraciones respecto de la liturgia en el Antiguo y Nuevo Testamento, así como en los escritos de los Padres de la Iglesia y el desarrollo de la misma a través del Magisterio de la Iglesia, se presenta la relación entre la liturgia y la espiritualidad cristiana. A partir de la enseñanza de la Constitución Sacrosanctum Concilium la liturgia se percibe como el ejercicio del sacerdocio de Cristo, a través de signos sensibles y eficaces, que santifica a los hombres y permite que éste brinde el verdadero culto a Dios, siendo así la acción de Dios que permite la actualización del misterio pascual de Cristo, cumbre de la historia de la salvación. Partiendo de ello la liturgia se hace para todo cristiano la primaria y necesaria fuente de espiritualidad (SC, n.14) dado que la acción del Espíritu Santo transforma la propia vida del creyente en ofrenda espiritual agradable a Dios. Todos los cristianos, clérigos y laicos, beben de esta fuente cada uno según su condición y misión específica, mediante la participación activa, consciente y fructuosa de la liturgia, resultando de ello el compromiso de mantener una vida conforme al misterio que se celebra. De este modo la vida según el Espíritu de todo bautizado se nutre de la liturgia en tanto que ésta fomenta la vivencia de la filiación divina, la comunión y el servicio entre los cristianos, el impulso de participación en la misión de la Iglesia, la relación personal con Dios en la oración y en la santificación del tiempo. De ahí que la espiritualidad litúrgica se constituya en la base, sustrato común, de las diversas escuelas de espiritualidad en el seno de la Iglesia.