Estrés emocional, depresión e hipercolesterolemia

Objetivo. El presente trabajo fue llevado a cabo pensando en la posibilidad de que el estrés de tipo psicológico y la depresión, al inducir hipercortisolismo, pudieran ser factores determinantes de la elevación del colesterol sanguíneo.Material y métodos. Se estudiaron 416 sujetos, con edades de 18...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Torres Zevallos, Hernando, León Barúa, Raúl, Berendson Seminario, Roberto
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2019
País:Perú
Institución:Sociedad Peruana de Medicina Interna
Repositorio:Revista de la Sociedad Peruana de Medicina Interna
Idioma:español
OAI Identifier:oai:medicinainterna.net.pe:article/412
Acceso en línea:https://revistamedicinainterna.net/index.php/spmi/article/view/412
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Estrés
depresión
colesterol
factor de riesgo
Descripción
Sumario:Objetivo. El presente trabajo fue llevado a cabo pensando en la posibilidad de que el estrés de tipo psicológico y la depresión, al inducir hipercortisolismo, pudieran ser factores determinantes de la elevación del colesterol sanguíneo.Material y métodos. Se estudiaron 416 sujetos, con edades de 18 a 78 años (media: 35,5 años), 206 (49,5%) de sexo masculino y 210 (50,5%) de sexo femenino, atendidos por control preventivo de salud en una clínica privada de Lima, y en los cuales se determinó sus niveles de colesterol sanguíneo. Para medir el estrés de tipo psicológico se empleó la Escala para Evaluar Reajuste Social (Social Readjustment Rating Scale, SRRS) de Holmes y Rahe; y, para medir la depresión, el Inventario de la Depresión de Beck (Beck Depression Inventory, BDI). Resultados. En 97 de los 416 (23,3%) sujetos se encontró estrés psicológico significativo y en 39 (9,4%), depresión. Los niveles de colesterol sanguíneo no fueron significativamente diferentes en los sujetos con estrés que en los que no lo tenían (118-298 mg/dL, con una media ± DE de 192,3 ± 41,9 mg/dL, vs. 118-311 mg/dL, con una media ± DE de 194,5 ± 42,5 mg/dL, respectivamente); pero, sí significativamente mayores en los sujetos con depresión moderada-severa vs. los sujetos con depresión leve y con los que no la tenían (135-299 mg/dL, con una media ± DE de 229,6 ± 44,2 mg/dL vs. 144-263 mg/dL, con una media ± DE de 201 ± 50,6 mg/dL, y vs. 118-311 mg/dL, con una media ± DE de 191,7 ± 40,9 mg/dL). Conclusión: Los acontecimientos estresantes no son el problema en sí, sino el problema es la forma cómo los afrontamos: la depresión, como su consecuencia, sí parece ser negativa, ya que se asocia con uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, que es la dislipidemia.