Vivir entre rejas : seguridad ciudadana y privatización de la calle en urbanizaciones de Ate y La Molina.

La inseguridad en la ciudad tiene repercusiones en el espacio urbano que se evidencian en fenómenos como el de la privatización de la calle, consistente en la apropiación de este espacio público por parte de un grupo de personas como si fuera una extensión del espacio privado o vivienda. Una expresi...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Sandoval Espinoza, Gabriela
Tipo de documento: dissertação
Data de publicação:2013
País:Perú
Recursos:Pontificia Universidad Católica del Perú
Repositório:PUCP-Institucional
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:repositorio.pucp.edu.pe:20.500.14657/198548
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/20.500.12404/5200
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:Seguridad ciudadana--Perú--Ate Vitarte (Lima : Distrito)--Estudio de casos.
Seguridad ciudadana--Perú--La Molina (Lima : Distrito)--Estudio de casos.
Delincuencia--Perú.
https://purl.org/pe-repo/ocde/ford#5.04.01
Descrição
Resumo:La inseguridad en la ciudad tiene repercusiones en el espacio urbano que se evidencian en fenómenos como el de la privatización de la calle, consistente en la apropiación de este espacio público por parte de un grupo de personas como si fuera una extensión del espacio privado o vivienda. Una expresión de ello es el enrejado de calles que en la actualidad se puede observar en varios distritos de Lima Metropolitana, entre los que destacan Ate y La Molina. En la presente investigación y a través del estudio de urbanizaciones colindantes en estos dos distritos se busca indagar sobre la relación entre seguridad ciudadana y privatización de la calle, como una manera de interrogarnos respecto a los efectos del problema social de la inseguridad sobre la vida urbana. Las barreras físicas; vale decir, rejas, muros, entre otros elementos que se instalan en las vías públicas bajo el argumento de la seguridad también pueden convertirse en barreras sociales que van fragmentando la ciudad. En el trabajo de campo realizado se pudo comprobar que, pese a que los residentes de uno u otro distrito admiten que no se conocen, se forman una serie de estereotipos en base al nivel socioeconómico que se asume tienen los residentes o debido a las características de las viviendas. Es así que más se teme al otro por desconocido que por “peligroso”, lo que da una señal de alerta respecto a las dificultades para integrarse en una ciudad que se va enrejando poco a poco debido no solo al temor al delito, sino también a las diferencias sociales.