El cuerpo grotesco en El Sexto, de José María Arguedas, y el personaje japonés en las fronteras del proyecto nacional

Al igual que en el resto de la obra de Arguedas, en El Sexto todo lo malvado y vil se asocia con la vida urbana y criolla de la costa, mientras que la población y los motivos andinos y quechuas de la provincia reciben una caracterización mucho más posible. Pero en esta novela, junto con el mundo afr...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: López–Calvo, Ignacio
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2015
País:Perú
Institución:Universidad Científica del Sur
Repositorio:Revistas - Universidad Científica del Sur
Idioma:español
OAI Identifier:oai:revistas.cientifica.edu.pe:article/62
Acceso en línea:https://revistas.cientifica.edu.pe/index.php/desdeelsur/article/view/62
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Literatura
Novela
Análisis
José María Arguedas
El Sexto
Indigenismo
Descripción
Sumario:Al igual que en el resto de la obra de Arguedas, en El Sexto todo lo malvado y vil se asocia con la vida urbana y criolla de la costa, mientras que la población y los motivos andinos y quechuas de la provincia reciben una caracterización mucho más posible. Pero en esta novela, junto con el mundo afroperuano, aparece una cuarta cultura que se ve representada en la novela, añadiendo leña a una heterogeneidad ya de por sí «incómoda»: existe un personaje japonés que al parecer fue arrestado por vagabundeo a quien los otros presos llaman Hirohito. Arguedas elige el cronotopo de la cárcel para explorar las paradojas y dilemas de la nación peruana. Por medio de una alegoría nacional, este espacio se une con el tiempo de la acción para convertirse en el centro organizador del argumento, un laboratorio en el que los personajes tratan sin éxito de resolver los problemas de las relaciones sociales y las contradicciones sociopolíticas en Perú. El comportamiento grotesco de Hirohito, junto con los comentarios que los otros presos hacen sobre él, lo retratan como un indeseado extranjero infiltrado en el seno de la nación. Por tanto, si bien El Sexto tiene el mérito de ser una de las primeras novelas peruanas en incluir un personaje de origen japonés, se lo incorpora por medio del prisma de lo grotesco, lo que produce una extraña distorsión del elemento japonés en la cultura peruana. El personaje sitúa a su grupo étnico en las afueras de la peruanidad, como si fuera una frontera humana, el Otro contra el que se construyen y actúan las contradicciones de la nación peruana.