El Dominio Marítimo

En la antigüedad, la navegación en alta mar era libre. También lo fue en la primera mitad de la Edad Media. Según Ulpiano, la naturaleza había abierto el mar para todos. Celso aseveró que, al igual que el río, el mar era común a toda la humanidad (*Maris communem usum omnibus hominibus ut aeris*). E...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Ferrero Rebagliati, Raúl
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1962
País:Perú
Institución:Pontificia Universidad Católica del Perú
Repositorio:PUCP-Institucional
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.pucp.edu.pe:20.500.14657/115749
Acceso en línea:http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/view/12945/13534
https://doi.org/10.18800/derechopucp.196201.004
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Derecho
https://purl.org/pe-repo/ocde/ford#5.05.00
Descripción
Sumario:En la antigüedad, la navegación en alta mar era libre. También lo fue en la primera mitad de la Edad Media. Según Ulpiano, la naturaleza había abierto el mar para todos. Celso aseveró que, al igual que el río, el mar era común a toda la humanidad (*Maris communem usum omnibus hominibus ut aeris*). En la segunda mitad del medioevo comienzan a plantearse pretensiones nacionales sobre el dominio del mar, al menos sobre una parte del alta mar. Así, Venecia señoreaba sobre todo el Adriático y Génova sobre el mar de Liguria. Portugal quiso que se le reconociera imperio sobre el Océano Índico y sobre una parte del Atlántico, próxima a Marruecos. A su vez, Suecia y Dinamarca, así como España e Inglaterra, pretendieron dominio sobre el mar frontero en una extensión considerable.