Identificación de casos de riesgo de trastornos alimentarios entre estudiantes de Querétaro

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria [TCA] constituyen un grave problema de salud pública, reconocido a nivel internacional. A través del proyecto “Razones de Peso” en el año 2013 se desarrolló una investigación en secundarias públicas de la localidad de Santiago de Querétaro, con el objetivo d...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Ursula Gayou-Esteva, Raquel Ribeiro-Toral
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2014
País:México
Institución:Universidad Autónoma de Querétaro
Repositorio:Redalyc-UAQ
OAI Identifier:oai:redalyc.org:425741622006
Acceso en línea:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=425741622006
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Multidisciplinaria (Ciencias Naturales y Exactas)
género
Adolescentes
Conductas Alimentarias de Riesgo [CAR]
Trastornos de la Conducta Alimentaria [TCA]
Descripción
Sumario:Los Trastornos de la Conducta Alimentaria [TCA] constituyen un grave problema de salud pública, reconocido a nivel internacional. A través del proyecto “Razones de Peso” en el año 2013 se desarrolló una investigación en secundarias públicas de la localidad de Santiago de Querétaro, con el objetivo de identificar el riesgo de padecer TCA entre adolescentes mujeres y varones, con base en la presencia Conductas Alimentarias de Riesgo [CAR] y preocupaciones asociadas con TCA. La muestra estuvo compuesta por 435 estudiantes (224 mujeres y 211 varones) con una edad promedio de 13.83 años ( DE =.72). El instrumento empleado fue una versión del cuestionario EAT-26 adaptada, validada y recomendada por Garner (2004a), autor original de dicho cuestionario. Entre los resultados de la investigación destaca la elevada prevalencia de preocupaciones asociadas a TCA (5.9%) y de CAR (33.1%), en estudiantes de ambos sexos. Además, tanto el grupo considerado “en riesgo de padecer algún TCA”, como el grupo de estudiantes que declararon incurrir en CAR, estuvieron conformados por un mayor porcentaje de varones que de mujeres. Se recomienda implementar estudios a dos fases, con muestras estadísticas integradas por mujeres y varones, y la validación con población mexicana, de la versión del EAT-26 empleada para la presente investigación.