¡Friegas y friegas, y el empacho pegado! El empacho en México durante el siglo XIX

RESUMEN Durante el siglo XIX, el empacho como entidad nosológica, provocó la investigación académica de clínicos mexicanos de la talla de Miguel F. Jiménez, Eduardo Liceaga, Fernando Altamirano, José Peón y Contreras, entre otros. La causalidad se relaciona con excesos alimentarios y la dificultad p...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Roberto Campos-Navarro, María Luisa Coronado
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2009
País:México
Institución:Universidad Nacional Autónoma de México
Repositorio:Redalyc-UNAM
OAI Identifier:oai:redalyc.org:457745514003
Acceso en línea:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=457745514003
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Medicina
Empacho
medicina tradicional
enfermedades gastrointestinales
Descripción
Sumario:RESUMEN Durante el siglo XIX, el empacho como entidad nosológica, provocó la investigación académica de clínicos mexicanos de la talla de Miguel F. Jiménez, Eduardo Liceaga, Fernando Altamirano, José Peón y Contreras, entre otros. La causalidad se relaciona con excesos alimentarios y la dificultad para digerir ciertos alimentos, en especial los que tienen hollejos, como las frutas y las leguminosas. Afecta más a los niños menores de dos años. Se le identifica clínicamente por evacuaciones diarreicas, dolor abdominal, fiebre, inquietud, tumor en abdomen, matidez en dicha zona, náuseas, vómito, anorexia y meteorismo. El tratamiento más generalizado durante el siglo XIX tenía por objetivo el desalojo inmediato del contenido gastrointestinal mediante vomitivos o purgantes. En el ámbito popular, los elementos más utilizados fueron las plantas medicinales (añil, linaza, manzanilla y hojas de naranjo) y entre los médicos académicos, el aceite de ricino y la ipecacuana. En esta presentación hacemos una descripción y análisis de las características generales de esta enfermedad popular, con la información procedente de médicos, farmacéuticos, homeópatas, botánicos y los propios conjuntos populares.