Jicalán el Viejo, Michoacán. Una prospección arqueológica e histórica (resultados de primera fase)

Después de la Relación de Michoacán (1539-1541), una de las fuentes etnohistóricas más estudiadas de Michoacán en el Lienzo de Jicalán, también conocido como el Lienzo de Jucutacato. Se trata de un documento pictográfico que fue elaborado y usado en la segunda mitad del siglo XVI (Probablemente en 1...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Hans Roskamp, Mario Alfredo Retíz García
Tipo de recurso: capítulo de libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2011
País:México
Institución:El Colegio de Michoacán
Repositorio:Repositorio Institucional de COLMICH
Idioma:español
OAI Identifier:oai:colmich.repositorioinstitucional.mx:1016/1058
Acceso en línea:http://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1016/1058
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:info:eu-repo/classification/LEMB/Arqueología -- Tierra Caliente (Región) – Michoacán
info:eu-repo/classification/LEMB/Tierra Caliente (Región) -- Michoacán -- Historia
info:eu-repo/classification/cti/5
info:eu-repo/classification/cti/55
Descripción
Sumario:Después de la Relación de Michoacán (1539-1541), una de las fuentes etnohistóricas más estudiadas de Michoacán en el Lienzo de Jicalán, también conocido como el Lienzo de Jucutacato. Se trata de un documento pictográfico que fue elaborado y usado en la segunda mitad del siglo XVI (Probablemente en 1565) como probanza para mostrar los derechos que las autoridades indígenas de Jicalán pensaban tener sobre varios yacimientos de minerales de cobre y matiz (tierras colorantes) en la Tierra Caliente de Michoacán. Según el lienzo, los antepasados que en tiempos primordiales fundaron el pueblo, eran toltecas de habla náhuatl que adoraban a la deidad Tezcaltlipoca. Nacieron en un “lebrillo de piedra preciosa” que se ubicaba más allá de la costa de Veracruz, en el este donde cada día salía el sol que daba origen a toda la vida. Enseguida emprendieron una larga migración hacia el centro y el occidente de México, guiados por su dios, para finalmente llegar a al sur de Uruapan donde fueron el cacicazgo de Jilán y empezaron a dedicarse a la fundición de cobre y la elaboración de jícaras pintadas.