Vivir en otro mundo

Para las personas que únicamente conocen el modo de vida en el medio urbano y que sólo algunas veces han estado en vacaciones de paso en pequeños poblados, rancherías y casas de campo comunicadas por polvorientes brechas, es inconcebible una forma de vida sin carreteras, fuera de las ciudades y de l...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Esteban Barragán López
Tipo de documento: artigo
Estado:Versão publicada
Data de publicação:1986
País:México
Recursos:El Colegio de Michoacán
Repositório:Repositorio Institucional de COLMICH
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:colmich.repositorioinstitucional.mx:1016/48
Acesso em linha:http://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1016/48
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:info:eu-repo/classification/LEMB/Sociología Rural
info:eu-repo/classification/LEMB/Etnología
info:eu-repo/classification/LEMB/Campesinos -- Michoacán
info:eu-repo/classification/LEMB/Michoacán -- Vida Social y Costumbres
info:eu-repo/classification/cti/5
info:eu-repo/classification/cti/63
info:eu-repo/classification/cti/6301
info:eu-repo/classification/cti/630101
Descrição
Resumo:Para las personas que únicamente conocen el modo de vida en el medio urbano y que sólo algunas veces han estado en vacaciones de paso en pequeños poblados, rancherías y casas de campo comunicadas por polvorientes brechas, es inconcebible una forma de vida sin carreteras, fuera de las ciudades y de los pueblos. Esto es, en asentamientos dispersos; en núcleos de población conformados por dos o tres familias separados entre sí por varios kilómetros y comunicados por indefinidas veredas y caminos de herradura que obligadamente tienen que recorrerse, a pie o a caballo, si es que se quiere ir de un punto a otro de la región o salir de ella a algún poblado. Para ir comprendiendo esta situación hay que imaginar un recorrido de varias horas rodeando, subiendo y bajando montañas, en el cual se van descubriendo estas pequeñas localidades a las que no llega camino para vehículos de motor y, por ende, carentes de lo que por estos puede transportarse en peso y volumen; sin energía eléctrica y todo lo que esta genera: luz, refrigeración, calor, movimiento; desprovistas de servicios médicos, educativos, eclesiásticos, postales, telefónicos, al igual que de centros de diversión y recreo como cine, salones de baile, canchas deportivas. Es esta una forma de vida en la que no hay motores, ruidos ni contaminación, instituciones ni burocracias, prensa, propaganda ni publicidad. En fin, una sociedad dispersa, sin vehí­culos, sin brandy, coca, bimbo, sabritas ni televisión; que como puede entenderse, en nada se parece a la dinámica de la vida urbana, a la sociedad moderna de nuestros días.