Una jerarquía en transición: el asalto de los “píolatinos” al episcopado nacional, 1920-1924

Este artículo analiza la procedencia, en su formación, del episcopado mexicano durante los años 1920-1924, periodo durante el que se observa una importante recomposición en la estructura de la jerarquía católica después de permanecer en el exilio ante el estallido de la revolución. En este proceso d...

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Detalhes bibliográficos
Autor: María Gabriela Aguirre Cristian
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2012
País:México
Recursos:Universidad Autónoma Metropolitana
Repositorio:Redalyc-UAM
OAI Identifier:oai:redalyc.org:421739496005
Acesso em linha:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=421739496005
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Multidisciplinarias (Ciencias Sociales)
píolatinos
Iglesia católica
catolicismo social
episcopado nacional
Descrição
Resumo:Este artículo analiza la procedencia, en su formación, del episcopado mexicano durante los años 1920-1924, periodo durante el que se observa una importante recomposición en la estructura de la jerarquía católica después de permanecer en el exilio ante el estallido de la revolución. En este proceso de reconstrucción eclesial, la santa sede participó de manera significativa con el interés de retomar el control de la Iglesia mexicana y revitalizar a un cuerpo eclesiástico afectado por las defunciones de varios obispos, la vejez de otros y el desinterés de varios más. Este marco sirvió de escenario favorable para el ascenso de prelados procedentes del Colegio Pío Latino Americano de Roma al episcopado nacional, lo que le inyectó un aire renovador a la jerarquía, que mostró un fuerte liderazgo para encauzar a la Iglesia católica durante estos años. Los arzobispos José Mora y del Río, de México, y Francisco Orozco y Jiménez, de Guadalajara, fueron los principales protagonistas de esta reorganización que experimentó la jerarquía y asimismo los representantes más elocuentes de la generación de prelados “píolatinos” que mostraron su lealtad a Roma haciendo suyo el lema del catolicismo social: “Restaurar el orden social cristiano”.