LA TEORÍA NEOCLÁSICA DE LA CONVERGENCIA Y LA REALIDAD DEL DESARROLLO REGIONAL EN MÉXICO

Estudios recientes muestran que el desarrollo de México ha sido regionalmente desequilibrado. Los economistas del desarrollo afirman que los desequilibrios regionales son inherentes al desarrollo capitalista, y que su solución requiere de la intervención del Estado. Los neoclásicos aseguran que, con...

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Detalles Bibliográficos
Autor: MARIO MIGUEL CARRILLO HUERTA
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2001
País:México
Institución:Universidad de las Américas Puebla
Repositorio:Redalyc-UDLAP
OAI Identifier:oai:redalyc.org:11876985005
Acceso en línea:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11876985005
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Economía y Finanzas
teoría neoclásica
economía mexicana
desarrollo regional
Crecimiento económico
convergencia económica
Descripción
Sumario:Estudios recientes muestran que el desarrollo de México ha sido regionalmente desequilibrado. Los economistas del desarrollo afirman que los desequilibrios regionales son inherentes al desarrollo capitalista, y que su solución requiere de la intervención del Estado. Los neoclásicos aseguran que, con el tiempo, la operación del mercado da como resultado la convergencia de los niveles de ingreso de las regiones; es decir, el crecimiento regional equilibrado. Aplicando la metodología de Barro y Sala-i-Martin a la información anual sobre el PIB de las entidades federativas de México para el periodo 1970-1997, en este trabajo se muestra que entre 1970 y 1982, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de las entidades federativas pobres creció más rápidamente que el de las entidades más prósperas, lo que sugiere convergencia. Sin embargo, entre 1982 y 1997, se observó divergencia, por lo que puede esperarse que la brecha entre los niveles del PIB de las entidades ricas y pobres se ensanche en el mediano y largo plazos. Estos resultados son consistentes con los de otros estudios que muestran que entre 1950 y 1980, la pobreza y los desequilibrios regionales decrecieron en México, pero empeoraron a partir de entonces.