Germinación de esclerocios y formación de ascoporas de Claviceps gigantea Fuentes, De la Isla, Ullstrup y Rodríguez

La enfermedad “diente de caballo” del maíz (Claviceps gigantea) afecta hasta 90 % del grano. Se estudiaron condiciones para germinación de esclerocios, formación de estructuras sexuales y se describe parte del ciclo del hongo en laboratorio y campo. Se estableció un diseño con sustrato y tiempo de i...

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Detalhes bibliográficos
Autores: Celeste E. Moreno-Manzano, Carlos De León-García de Alba, Cristian Nava-Díaz, Ricardo Sánchez- Pale
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:México
Recursos:Universidad Autónoma del Estado de México
Repositorio:Redalyc-UAEMEX
OAI Identifier:oai:redalyc.org:61247022002
Acesso em linha:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=61247022002
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Agrociencias
morfológica
clavicipitales
identificación
biología de patógenos
Diente de caballo en maíz
Descrição
Resumo:La enfermedad “diente de caballo” del maíz (Claviceps gigantea) afecta hasta 90 % del grano. Se estudiaron condiciones para germinación de esclerocios, formación de estructuras sexuales y se describe parte del ciclo del hongo en laboratorio y campo. Se estableció un diseño con sustrato y tiempo de incubación a 4 °C. Se evaluaron porcentaje de esclerocios germinados, tiempo de germinación y formación de cabezuelas estromáticas. En laboratorio, los esclerocios germinaron solamente en carbón residual después de 3 meses a 4 °C y 2 meses a 22-24 °C de incubación resultando en 55 % de germinación. Esclerocios germinados producen en promedio cinco cabezuelas por esclerocio 15 d después de la aparición de los primordios. En campo, los primordios aparecieron cuando los esclerocios se incubaron 3 meses a 4 °C y 64 d a temperatura promedio de 14.07 °C. En campo y laboratorio, la liberación de ascosporas se observó 23 d después de aparecer de los primordios. La aparición de cabezuelas estromáticas, su desarrollo y maduración en el mismo esclerocio no fué sincronizado. Se documentó la liberación de ascosporas largas y delgadas emergiendo de cabezuelas estromáticas. El patógeno se identificó morfológica y molecularmente como Claviceps gigantea.