耶穌訓人祈禱原文 Yaso kunjin kitô genbun. Texto original de las oraciones del catequista cristiano (1658-1712)

En 1974, queriendo conocer un poco más a fondo algunos procedimientos de evangelización en Japón, junto con Tamiyo Kambe, fuimos a consultar al P. Patrick Okada, osb, de la iglesia benedictina de Meguro en Tokio (delegación Meguro, Tokio, Japón). Accedió a nuestra petición y entonces se dio a la bús...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Agustin Jacinto Zavala
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2012
País:México
Institución:El Colegio de Michoacán
Repositorio:Repositorio Institucional de COLMICH
Idioma:español
OAI Identifier:oai:colmich.repositorioinstitucional.mx:1016/141
Acceso en línea:http://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1016/141
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:info:eu-repo/classification/LEMB/Iglesia Católica -- Catecismos -- Japonés
info:eu-repo/classification/LEMB/Iglesia Católica -- Catecismos -- Siglo XVII
info:eu-repo/classification/LEMB/Iglesia Católica -- Japón
info:eu-repo/classification/cti/4
info:eu-repo/classification/cti/51
info:eu-repo/classification/cti/5101
info:eu-repo/classification/cti/510110
Descripción
Sumario:En 1974, queriendo conocer un poco más a fondo algunos procedimientos de evangelización en Japón, junto con Tamiyo Kambe, fuimos a consultar al P. Patrick Okada, osb, de la iglesia benedictina de Meguro en Tokio (delegación Meguro, Tokio, Japón). Accedió a nuestra petición y entonces se dio a la búsqueda de un texto que pudiera servir como ejemplo, sobre cuya base pudiéramos seguir estudiando. Después de varias entrevistas nos comunicó que había encontrado un material que podría servir de base. Se trataba de un texto manuscrito que una antigua familia había puesto en sus manos y es el texto del que ahora presentamos una parte. El texto lleva en la primera línea el encabezado Yaso kunjin kitô genbun (Texto original de las oraciones del catequista cristiano). En aquel entonces estuvimos de acuerdo en tomar este texto como punto de partida para nuestro estudio, de manera que semanalmente debíamos llevar leída la parte asignada del mismo. Por la dificultad de lectura del texto, era poco lo que por nosotros mismos avanzábamos, pero el P. Okada se encargaba de hacer la lectura correcta y de darnos las explicaciones pertinentes. Una vez en México no volvimos a ocuparnos del texto hasta ahora que se nos da la ocasión de darlo a conocer, aun¬que no tenemos ya la amable guía de quien nos diera la copia.