HACIA LA REGULACIÓN DE LA VIDEOCRACIA EN MÉXICO
Una de las características de la dominación del viejo régimen político que duró más de 70 años en el siglo XX para impedir la renovación de los poderes públicos en el país, se basó en la utilización de la fuerza y el poder del Estado para periódicamente realizar elecciones de Estado. Dicho proceso e...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2009 |
| País: | México |
| Institución: | Universidad Autónoma Metropolitana |
| Repositorio: | Redalyc-UAM |
| OAI Identifier: | oai:redalyc.org:199520478052 |
| Acceso en línea: | https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199520478052 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Comunicación propaganda Mediocracia videocracia ética pública elección mediática |
| Sumario: | Una de las características de la dominación del viejo régimen político que duró más de 70 años en el siglo XX para impedir la renovación de los poderes públicos en el país, se basó en la utilización de la fuerza y el poder del Estado para periódicamente realizar elecciones de Estado. Dicho proceso estuvo fundado en la aplicación de múltiples mecanismos de control, entre los cuales, destacaron los siguientes: falta de transparencia en los comicios, control del proceso electoral, dominio de los organismos electorales, inequidad en la competencia, exclusión opositora, carencia de organismos electorales autónomos, embarazo de urnas, compra de votos, el fraude múltiple, manipulación de encuestas, caída del sistema, quema de urnas, "mapaches electrónicos", opresión a la ciudadanía, aprovechamiento del aparato gubernamental para respaldar a los candidatos del partido dominante, etc. No obstante que con el cambio político del 2 de julio del 2000 la sociedad mexicana accedió a la transición al cambio político en la primera década del siglo XXI, sin repetirse en las elecciones presidenciales del 2006 de forma idéntica todas las mismas condiciones de control político de antaño, sí se refrendó una nueva elección de Estado, con modalidades diferentes: no se dio la burda elección de Estado clásica en la que todas las instancias públicas se subordinaban a la tiranía, la voluntad o a los caprichos del poder presidencial, sino que ahora se gestó una elección mediática de Estado que utilizó unilateralmente la infraestructura comunicativa del gobierno para respaldar a su candidato electoral. Por estos motivos, hoy es indispensable poner un alto contundente a estas deformaciones estatales regulando y supervisando integralmente el gasto en la comunicación gubernamental y el gasto social, especialmente en los períodos electorales, con el fin de cumplir con los verdaderos fines sanos de la información y promoción de la ciudadanía que debe realizar el Estado mexicano para gobernar eficazmente y evitar que se convierta en un burdo uso propagandístico antiético según los intereses políticos del gobierno y de los grupos políticos en turno en base a sus intereses de coyuntura. |
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