Entre el Tepeyac y el Vaticano

La presencia de la Iglesia católica mexicana en la cultura social muestra, en 2003, dos ámbitos prin­cipales: el de su relación con la nación y el de su encuentro en el mundo globalizado. En el primero surge una vez más la controvertida relación de la Iglesia y la política y, la más amplia y fundame...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Vergara-Aceves, Jesús
Tipo de recurso: capítulo de libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2004
País:México
Institución:Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
Repositorio:Repositorio Institucional del ITESO
Idioma:español
OAI Identifier:oai:rei.iteso.mx:11117/1098
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11117/1098
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Religión
Iglesia Católica
Relaciones Iglesia-Estado
Política
Aborto
Homosexualidad
Cardenal Juan Sandoval Íñiguez
Globalización
Inculturación
Papa Juan Pablo II
Vaticano
Descripción
Sumario:La presencia de la Iglesia católica mexicana en la cultura social muestra, en 2003, dos ámbitos prin­cipales: el de su relación con la nación y el de su encuentro en el mundo globalizado. En el primero surge una vez más la controvertida relación de la Iglesia y la política y, la más amplia y fundamental, con la vida pública nacional. Ambas presencias entran en conflic­to. Por una parte, ha de respetar la autonomía política y, por otra, no puede ausentarse del ámbito más extenso de la vida pública. En relación con la política, se presentó nuevamente el con­flicto entre las declaraciones doctrinales del Episcopado, en particular, sobre el aborto y la homosexualidad, y las campa­ñas de los partidos políticos. Vinculada con la vida pública, vuelve una vez más la controversia sobre la demanda contra el cardenal Juan Sandoval, y la problemática entre el nuevo Reglamento sobre las Asociaciones Religiosas y la transpa­rencia que requiere. El segundo ámbito, el de su presencia en el mundo globa­lizado, muestra la tensión en los jerarcas mexicanos, entre la pastoral inculturada, ejemplarizada en el Tepeyac y la ten­dencia uniforme que tiene el Vaticano. Luego se miran los 25 años de Pontificado del Papa Juan Pablo II y, finalmente, la transparencia de la Iglesia en el mundo globalizado.