Ontología y lenguaje: verdad y sentido en el umbral de las dos culturas

Este artículo propone una exploración de las implicaciones entre lenguaje y ontología a la luz de dos tradiciones distintas. Por un lado, los alcances del enunciado científico y las relaciones entre significado y verdad: el conocimiento como la actividad de describir un mundo formado de hechos parti...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Javier Corona Fernández
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2019
País:México
Institución:Universidad de Guanajuato
Repositorio:Redalyc-UG
OAI Identifier:oai:redalyc.org:441859598003
Acceso en línea:https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=441859598003
https://www.redalyc.org/journal/4418/441859598003/
https://www.redalyc.org/journal/4418/441859598003/html/
https://www.redalyc.org/journal/4418/441859598003/441859598003.epub
https://www.redalyc.org/journal/4418/441859598003/movil
https://doi.org/10.17163/soph.n27.2019.03
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Educación
lógica
verdad
sentido
Lenguaje
ontología
Descripción
Sumario:Este artículo propone una exploración de las implicaciones entre lenguaje y ontología a la luz de dos tradiciones distintas. Por un lado, los alcances del enunciado científico y las relaciones entre significado y verdad: el conocimiento como la actividad de describir un mundo formado de hechos particulares; por el otro, la consideración histórica cuyo objetivo es comprender una realidad multiforme, en donde el lenguaje no enuncia sólo hechos, sino que construye un sentido de mundo en el que la vida humana encuentra los elementos significativos de su realidad concreta. Para poner en perspectiva estos dos emplazamientos, se parte del supuesto de que en su desarrollo, filosofía y ciencia estuvieron interconectadas. Sin embargo, a medida que el conocimiento se fue expandiendo, la diferenciación de campos se hizo cada vez más necesaria. No obstante, esa parcelación estricta debe quedar atrás; hoy se requiere de una nueva reflexión crítica que rebase la dicotomía de Ciencias de la naturaleza y Ciencias humanas o del espíritu. En la actualidad, este esquematismo es la manifestación de una ilusoria comprensión de la naturaleza como si ésta constituyera un ámbito de realidad ajeno al hombre, y como si el ser humano fuese un ‘sujeto’ desvinculado del orden natural. Dicha clasificación evidencia una ruptura entre naturaleza y sociedad, que bloquea las posibilidades de una mirada ontológica ausente de prejuicios. El humanismo del siglo XXI debe superar tal disyunción, ya que la ciencia es una actividad esencial para el ser humano al estar presente en múltiples esferas de la cultura, desde los servicios de salud hasta la producción de alimentos, las comunicaciones, la recreación, la política, la economía, la educación, etcétera. Y, recíprocamente, el pensamiento filosófico ha aportado una perspectiva de totalidad que permite advertir que el saber, en cualesquiera de sus ramas, participa de un mismo objetivo, alcance y valor. La reflexión sobre el lenguaje puede abrirnos a la comprensión de las diferencias y proximidades de una realidad compartida.