En la senda de las tinieblas: humilladeros y cenotafios religiosos frente a la maldad en la ciudad.
Las ciudades contemporáneas revelan dinámicas de violencia, asaltos y constantes peligros a los que sus habitantes están expuestos. Distintos sectores sociales han traducido estas amenazas como la presencia del mal y han recurrido a formas y objetos religiosos para tratar de conjurar el miedo y repe...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2020 |
| País: | México |
| Institución: | Universidad La Salle |
| Repositorio: | Redalyc-ULSA |
| OAI Identifier: | oai:redalyc.org:387266471008 |
| Acceso en línea: | https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=387266471008 https://www.redalyc.org/journal/3872/387266471008/ https://www.redalyc.org/journal/3872/387266471008/html/ https://www.redalyc.org/journal/3872/387266471008/387266471008.epub https://www.redalyc.org/journal/3872/387266471008/movil |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Sociología Mal maldad cenotafios humilladeros marcadores urbanos |
| Sumario: | Las ciudades contemporáneas revelan dinámicas de violencia, asaltos y constantes peligros a los que sus habitantes están expuestos. Distintos sectores sociales han traducido estas amenazas como la presencia del mal y han recurrido a formas y objetos religiosos para tratar de conjurar el miedo y repeler esa fuerza maligna que acecha. En este trabajo analizamos dos marcadores urbanos-objetos arquitectónicos que han sido utilizados para contener al maligno en la gran urbe teniendo como referencia a la Ciudad de México. Estos dos marcadores son los denominados humilladeros y los cenotafios. Los primeros son mojones- hitos sacros colocados antiguamente a la entrada-salida de los pueblos que delimitaban el bosque y las casas y distinguían al lobo del hombre. Hoy esos humilladeros siguen vigentes y marcan la frontera entre lo comunitario en distintas colonias, algunos para intentar evitar que la violencia (mal) ingrese a los barrios. Los cenotafios en cambio, son marcadores de memoria que denuncian el mal acaecido, alguien que perdió la vida, y en su memoria se ha colocado una cruz en la calle o avenida. En ambos casos se intenta contener el mal y la maldad de los hombres. Las preguntas planteadas son ¿cómo los marcadores urbanos religiosos (humilladeros y cenotafios) interpretan la maldad imperante en la ciudad? ¿Su significado provee certezas para conjurar el miedo? La metodología para analizarlos utiliza las metáforas para contener el mal a partir de la propuesta de Georg Lakoff y Mark Johnson (2017) y del concepto de acto icónico que permite analizar la fuerza e impacto de estos objetos colocados en las calles de la Ciudad de México. |
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