Escultura sevillana de la segunda mitad del XVIII: prejuicios, ideas teóricas y algunas atribuciones

La segunda mitad del siglo XVIII significó para la escuela escultórica sevillana, el final de toda una era. Al tiempo que se diluye la estética barroca, los críticos neoclásicos, inician su tenaz desprestigio, especialmente del ornato profuso, del retablo y todos los recursos ornamentales inherentes...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Herrera García, Francisco Javier
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión enviada para evaluación y publicación
Fecha de publicación:2014
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/31514
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11441/31514
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Escultura barroca
Academicismo
Benito de Hita y Castillo
Manuel García de Santiago
Cayetano de Acosta
Descripción
Sumario:La segunda mitad del siglo XVIII significó para la escuela escultórica sevillana, el final de toda una era. Al tiempo que se diluye la estética barroca, los críticos neoclásicos, inician su tenaz desprestigio, especialmente del ornato profuso, del retablo y todos los recursos ornamentales inherentes al estilo. La escultura, aunque no fuera el principal objeto de crítica, se vio arrastrada y desprestigiada a medida que se insistía en el juicio peyorativo de retablos y espacios barrocos. Al mismo tiempo se apuesta por una formación fundamentada en la copia y análisis de esculturas clásicas o vaciados, como pauta para lograr una total regeneración de la escultura, abandonando la madera como materia prima y los estofados. Entre los escultores que marcan el final del barroco sevillano destacamos a Benito de Hita y Castillo, Manuel García de Santiago y Cayetano de Acosta, a quienes atribuimos distintas obras.