Una provincia vehicular

Conforme a una clasificación propuesta por Jacques Lafitte, los medios de transporte se pueden considerar como máquinas universales: por un lado, funcionan como "máquinas activas" que transforman energía en movimiento; por otro, son igualmente "máquinas pasivas" que organizan el...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Nitsch, Wolfram
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2021
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:248809
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/248809
https://dx.doi.org/urn:doi:10.35659/designis.i34p121-133
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Transporte
Argentina
Hernán Ronsino
Ferrocarril
Bicicleta
Transport
Railway
Bicycle
Descripción
Sumario:Conforme a una clasificación propuesta por Jacques Lafitte, los medios de transporte se pueden considerar como máquinas universales: por un lado, funcionan como "máquinas activas" que transforman energía en movimiento; por otro, son igualmente "máquinas pasivas" que organizan el espacio, asignando un lugar particular al usuario con respecto al paisaje y a los otros pasajeros. Gracias a este carácter doble, pueden provocar varios efectos secundarios que se suman a su función primaria de locomoción. Un tren no solamente desplaza al viajero, sino altera también su percepción del mundo, su interacción con el entorno social y hasta su experiencia de sí mismo. Si bien tales efectos del tránsito generalmente cuentan poco en discursos administrativos, económicos o ingenieriles, desempeñan un papel tanto más importante en la literatura que tiende a subrayar tanto el contexto cultural de las técnicas del transporte como lo que Simondon llama la "margen de indeterminación" del objeto técnico. Esto se puede ver con particular nitidez en la narrativa del escritor argentino Hernán Ronsino, sobre todo en sus novelas La descomposición (2007), Glaxo (2009) y Lumbre (2013). La así llamada "trilogía pampeana" formada por ellas hace de la ciudad provinciana de Chivilcoy el teatro de una locomoción permanente, tan multiforme como polifuncional. Por una parte, la obra explora con precisión casi etnográfica una cultura vehicular periférica, marcada por la contemporaneidad de lo incontemporáneo; por otra, vincula dramáticamente transporte y transgresión. En la pampa de Ronsino, el tren no se sustituye al caballo, sino coexiste con la tracción a sangre que persiste todavía cuando el ferrocarril ya ha desaparecido y es recordado como un vehículo con dos rostros, tan útil para la evasión estimulante como para la agresión asesina; y la bicicleta, otro sucesor del caballo "bárbaro", no se presta solamente a una exploración detenida del espacio urbano, sino también al agotamiento total del ciclista desenfrenado.