Divos ‘wagnerianos’ a través de la prensa: los tenores de escuela italiana en la primera recepción de Lohengrin en España (1881-1885)

Julián Gayarre (1844-1890), Enrico Barbacini (1834-1905), Roberto Stagno (1840-1897), Leopoldo Signoretti (1846-1915) y Francesco Cardinali (1853-1917) fueron los tenores encargados de dar vida al rol de Lohengrin en la primera recepción de la ópera wagneriana en Madrid y Barcelona entre 1881 y 1885...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Suárez García, José Ignacio
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Oviedo (UNIOVI)
Repositorio:RUO. Repositorio Institucional de la Universidad de Oviedo
Idioma:español
OAI Identifier:oai:digibuo.uniovi.es:10651/80755
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10651/80755
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Divos ‘wagnerianos’ a través de la prensa: los tenores de escuela italiana en la primera recepción de Lohengrin en España (1881-1885)
Descripción
Sumario:Julián Gayarre (1844-1890), Enrico Barbacini (1834-1905), Roberto Stagno (1840-1897), Leopoldo Signoretti (1846-1915) y Francesco Cardinali (1853-1917) fueron los tenores encargados de dar vida al rol de Lohengrin en la primera recepción de la ópera wagneriana en Madrid y Barcelona entre 1881 y 1885. Todos se habían formado en la escuela de canto de la ópera italiana, un género que calibraba la «belleza» de las obras con parámetros exclusivamente sonoros, como si fuera música instrumental, ponderándose, entre otros, el timbre uniforme en toda la tesitura de la voz, el fraseo en legato, el fiato, la facilidad para atacar el registro agudo, y la agilidad y la limpieza en los pasajes de coloratura. La ópera romántica de Wagner se alejaba, sin embargo, de la estética italiana para adentrarse en una concepción mucho más holística del espectáculo, en consonancia con la idea de Gesamtkunstwerk, implementada más tarde de manera más acabada por el compositor alemán en sus dramas musicales. En su primera recepción en España, el estudio del desempeño de Lohengrin por parte de los divos citados pone al descubierto costumbres de la época poco apropiadas para el estilo de canto wagneriano, como el añadido de adornos, de calderones, de fermatas y de portamentos. También la realización de cortes erróneos para el correcto entendimiento de la acción dramática por parte del público, así como la existencia de una manera de representar el papel protagonista que demuestra, no sólo la falta de interiorización del rol, sino también que aquélla estaba muy alejada de la exigencia actoral que reclamaba Wagner a sus intérpretes. A través de las fuentes hemerográficas, pretendemos tratar con más detenimiento estos y otros aspectos, entre ellos la polémica y mediática decisión de cambiar in extremis a Roberto Stagno por Julián Gayarre en el estreno absoluto de la ópera en España en 1881. Julián Gayarre (1844-1890), Enrico Barbacini (1834-1905), Roberto Stagno (1840-1897), Leopoldo Signoretti (1846-1915) and Francesco Cardinali (1853-1917) were the tenors responsible for bringing the role of Lohengrin to life in the first reception of Wagnerian opera in Madrid and Barcelona between 1881 and 1885. All of them had trained in the Italian opera school of singing, a genre that calibrated the "beauty" of works with exclusively sonorous parameters, as if it were instrumental music, considering, among others, the uniform timbre throughout the entire range of the voice, legato phrasing, fiato, ease in attacking the high register, and agility and clarity in coloratura passages. Wagner's Romantic opera, however, moved away from Italian aesthetics to embrace a much more holistic conception of spectacle, in line with the idea of ​​Gesamtkunstwerk, later implemented more fully by the German composer in his musical dramas. In its initial reception in Spain, a study of the performance of Lohengrin by the aforementioned divas reveals customs of the period that were ill-suited to Wagner's style of singing, such as the addition of ornaments, falcons, fermatas, and portamentos. It also reveals the use of erroneous cuts that prevented the audience from correctly understanding the dramatic action, as well as the existence of a manner of portraying the leading role that demonstrates not only a lack of internalization of the role, but also that it was far removed from the acting demands that Wagner demanded of his performers. Through newspaper sources, we intend to explore these and other aspects in greater detail, including the controversial and media-driven decision to replace Roberto Stagno with Julián Gayarre in extremis for the opera's world premiere in Spain in 1881.