La sombra de Alfonso XIII. Leopoldo de Saro, de Cuba a Alhucemas

[ES] «La biografía es un elemento esencial para entender una época y una sociedad», dijo Julio Caro Baroja en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, y difícil será vislumbrar la problemática y características del universo castrense del primer tercio del siglo xx sin conocer la vida del...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Gajate Bajo, María, Puell de La Villa, Fernando
Tipo de recurso: libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Salamanca (USAL)
Repositorio:GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca
OAI Identifier:oai:gredos.usal.es:10366/167459
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10366/167459
Access Level:acceso embargado
Palabra clave:Cuba
Marruecos
Alhucemas
Alfonso XIII
Biografía
Militar
5501 Biografías
5504.02 Historia Contemporánea
Descripción
Sumario:[ES] «La biografía es un elemento esencial para entender una época y una sociedad», dijo Julio Caro Baroja en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, y difícil será vislumbrar la problemática y características del universo castrense del primer tercio del siglo xx sin conocer la vida del general Leopoldo de Saro, caso paradigmático del singular vínculo establecido entre Alfonso XIII y los cuadros de mando del ejército. Nacido en Cuba, ingresó en la Academia de Infantería con catorce años y, antes de terminar los estudios, fue enviado a combatir la insurrección cubana. Tras el Desastre de 1898, se alineó con el regeneracionismo y, a resultas de la debacle del Barranco del Lobo de 1909, marchó a Melilla, donde ascendió a comandante por méritos de guerra. El resto de su carrera militar estuvo siempre ligado a Madrid, integrado en el grupo de «oficiales palatinos». El hundimiento de la Comandancia Militar de Melilla tras el desastre de Annual en 1921 le llevó de nuevo a Marruecos y su brillante actuación fue recompensada con el ascenso a general de brigada. A su regreso, formó, junto con los generales Cavalcanti, Dabán y Berenguer (Federico), el llamado «Cuadrilátero» que urdió el golpe de Estado de 1923. En 1925, el general Primo de Rivera le confió el mando de la brigada constituida en Ceuta para realizar la operación anfibia culminada en el desembarco de Alhucemas, lo que le valió el ascenso a general de división y el título de conde de la Playa de Ixdaín. Tras ascender a teniente general en 1930, estrechó sus lazos con Alfonso XIII y optó por abandonar el ejército al proclamarse la República. Su cercanía a los partidarios de derrocar el régimen republicano le costaría la vida en agosto de 1936, desvaneciéndose después su memoria al atribuirse Franco por entero el éxito de Alhucemas.