Análisis mediante simulación de la capacidad de conducción de automóviles tras cirugía de reconstrucción de ligamento cruzado anterior
DISEÑO DEL ESTUDIO Y OBJETIVOS: Estudio prospectivo cuyo principal objetivo fue evaluar con un simulador la capacidad de conducción entre la 4ª y 6ª semana tras cirugía reconstructiva de ligamento cruzado anterior (RLCA). Se analizaron factores como la lateralidad de la intervención, gestos quirúrgi...
| Autor: | |
|---|---|
| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Fecha de publicación: | 2024 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Navarra |
| Repositorio: | Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:dadun.unav.edu:10171/117241 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/10171/117241 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Ciencias médicas Cirugía ortopédica Traumatología Rehabilitación médica |
| Sumario: | DISEÑO DEL ESTUDIO Y OBJETIVOS: Estudio prospectivo cuyo principal objetivo fue evaluar con un simulador la capacidad de conducción entre la 4ª y 6ª semana tras cirugía reconstructiva de ligamento cruzado anterior (RLCA). Se analizaron factores como la lateralidad de la intervención, gestos quirúrgicos asociados y tipo de injerto. Un objetivo secundario fue evaluar la capacidad de frenado de emergencia (velocidad de reacción) el primer día postquirúrgico y en la 4ª-6ª semana tras RLCA. HIPÓTESIS: No se esperan diferencias significativas en la capacidad de conducción entre los pacientes operados (4-6ª semana postoperatoria) y el grupo control. Podrían detectarse diferencias entre pacientes según la lateralidad de la cirugía, los gestos quirúrgicos y el tipo de injerto utilizado. La capacidad de frenado de emergencia podría estar ralentizada el primer día postquirúrgico, pero no se esperan diferencias en la 4ª-6ª semana. ANTECEDENTES: A pesar de la relevancia médica, legal y económica de determinar cuándo una persona es "apta para conducir" tras RLCA, no existen guías basadas en evidencia científica. La literatura previa se enfoca exclusivamente en la velocidad de reacción de frenado. Este estudio es el primero en usar un simulador para evaluar la capacidad integral de conducción tras RLCA. MATERIAL Y MÉTODOS: Se evaluaron la capacidad de frenado de emergencia (velocidad de reacción) y la capacidad de conducción (simulador). La velocidad de reacción se midió con un dispositivo sencillo que simula un semáforo, registrando datos de 55 controles sanos y 55 pacientes tras RLCA (primer día postoperatorio o 4ª-6ª semana). Se analizaron tres variables de velocidad de reacción (BRT, BTT, TBT). La capacidad de conducción se evaluó con un simulador de conducción, registrando datos de un circuito de 30 km en áreas urbanas, autovía y puerto de montaña. Participaron 66 pacientes y 36 controles en la 4-6ª semana tras RLCA. Se analizaron más de 20 variables de conducción (atropellos, colisiones, invasiones de carril, etc.). RESULTADOS: Velocidad de reacción de frenado: o En pacientes operados del lado derecho, se hallaron diferencias significativas en las tres variables el primer día postquirúrgico. En la 4ª-6ª semana solo se encontró diferencia en BTT. o En pacientes operados del lado izquierdo, se observaron diferencias en BTT y TBT el primer día y en BTT en la 4ª-6ª semana. o En todos los casos, los valores de reacción fueron considerados aptos para la conducción según la legislación vigente. Capacidad de conducción (simulador): o No se hallaron diferencias significativas entre los grupos. o No hubo diferencias por lateralidad de la intervención ni por gestos quirúrgicos asociados (meniscectomía o sutura meniscal). o No se encontraron diferencias entre autoinjerto y aloinjerto en la capacidad de conducción. CONCLUSIONES: La velocidad de reacción de frenado estaba ralentizada el primer día postquirúrgico, pero dentro de los rangos legales para la conducción. Entre la 4ª y 6ª semana, la velocidad se igualó a la de los controles. Esto cuestiona la validez de la velocidad de reacción como único criterio para evaluar la aptitud para conducir, así como la necesidad de revisar los valores normales y las cifras establecidas para la aptitud. No se encontraron diferencias en la capacidad de conducción entre los pacientes operados y los controles en la 4-6ª semana, independientemente de la lateralidad de la cirugía, gestos quirúrgicos o tipo de injerto. Podría ser seguro retomar la conducción entre la 4ª y 6ª semana postoperatoria, pero la recomendación debe ser evaluada de forma individualizada. |
|---|