Radical historicidad del amor y el tiempo en Vista cansada de Luis García Montero
En la vida, como en la poesía, el tiempo nos aborda y nos intimida tiñendo con su presencia lo que somos. El presente puede llegar a convertirse en memoria y con él la asunción de un hecho tan abstracto como lo es el recuerdo de la felicidad. La poesía de Luis García Montero es consciente de que el...
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 2012 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Murcia |
| Repositorio: | DIGITUM. Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia |
| OAI Identifier: | oai:digitum.um.es:10201/44812 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10201/44812 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | García Montero, Luis Poesía española Crítica e interpretación 82 - Literatura |
| Sumario: | En la vida, como en la poesía, el tiempo nos aborda y nos intimida tiñendo con su presencia lo que somos. El presente puede llegar a convertirse en memoria y con él la asunción de un hecho tan abstracto como lo es el recuerdo de la felicidad. La poesía de Luis García Montero es consciente de que el paso del tiempo y nuestra mutua convivencia son una parte indisoluble de lo que somos, por lo que el amor -tanto físico como psicológico- estará sometido a estas mismas reglas. Sin embargo, percibimos unas diferencias notables en la concepción de este hecho. En sus primeros poemarios podíamos percibir una concepción del tiempo y el amor como entes capaces de dictar sus propias normas cósmicas, ansiando retener el instante del cuerpo amado burlando así las leyes de la temporalidad. Sin embargo, consideramos que en Vista cansada García Montero introduce un cambio fundamental que continuará en el poemario Un invierno propio: el amor seguirá siendo una facultad del espíritu con vocación de inmortalidad, pero el sujeto poético asumirá la conciencia de que todo envejece. El amor le ayudará a desembocar en el mundo con la clara conciencia del paso de los años aceptando que la verdadera memoria de la felicidad no consiste en detener el tiempo de los cuerpos sino en convivir con su devenir en armonía. |
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