¿"Hijos de los barcos" o diversidad invisibilizada?: la articulación de la población indígena en la construcción nacional argentina (siglo XIX)

Hay una tendencia general a considerar que los conceptos y las categorías tienen un contenido más o menos unívoco y que lo que cambia es su utilización en el tiempo. Sobre todo cuando hablamos de análisis académicos, que por ley casi natural procuran distanciarse de la vulgaridad de lo cotidiano. Pe...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Quijada Mauriño, Mónica
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2003
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/8771
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/8771
Access Level:acceso abierto
Descripción
Sumario:Hay una tendencia general a considerar que los conceptos y las categorías tienen un contenido más o menos unívoco y que lo que cambia es su utilización en el tiempo. Sobre todo cuando hablamos de análisis académicos, que por ley casi natural procuran distanciarse de la vulgaridad de lo cotidiano. Pero nada hay más lejos de la realidad. Pensemos en el concepto de “construcción nacional” que aparece en el título de este trabajo. Es posible que cada uno de los autores que publican en el presente volumen confiera a ese concepto matices propios y diferentes. Y esto es lógico, porque la matriz de esa expresión está en la palabra “nación”, término polisémico donde los haya (¿qué nación?, ¿étnica, cívica, para recurrir a la terminología de Anthony Smith?, ¿la de las Cortes de Cádiz, la de los independentistas, la de los positivistas, la aymara, la mapuche?, ¿desde cuándo y hasta cuándo —los aztecas, la conquista, la nación homogénea del siglo XIX, la multiculturalidad de hoy—? Por su parte, el término “construcción” parece dar mayor tranquilidad al espíritu. ¿Quién no entiende lo que significa “construir”? En principio es un verbo activo: para que haya construcción, tiene que haber “alguien” que construya. Y, además, “algo” que construir. Un alguien y un algo que pueden ser identificables, aprehensibles, y sobre todo que parecen alejarnos de propuestas esencialistas. Pero hasta la “construcción” tiene sus bemoles y no falta quien, por defender la primacía histórica de su —cómo no— nación, la retrotraiga al siglo X y la vincule al efecto “nacionalizador” de la religión en general y de la traducción de la Biblia en particular.