Caminantes, viajeros y navegantes en Mesoamérica y el Pacífico norte
Como describe el profesor de la UNAM Erik Velásquez García en la contraportada Viajes y viajeros en Mesoamérica indígena y una historia de los haida of the North Pacific. Como descrAmérica no tenía animales de tiro y por tanto los pueblos originarios no usaron la rueda como medio de transporte. Much...
| Autor: | |
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| Formato: | livro |
| Fecha de publicación: | 2020 |
| País: | España |
| Recursos: | Universidad Rey Juan Carlos |
| Repositorio: | BURJC-Digital. Repositorio Institucional de la Universidad Rey Juan Carlos |
| OAI Identifier: | oai:burjcdigital.urjc.es:10115/27783 |
| Acesso em linha: | https://hdl.handle.net/10115/27783 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palavra-chave: | Viajes Mesoamérica mayas haida mujeres matrimonio guerra juego de pelota mexicas cortes reales desplazamientos forzosos mercancias gobernante maya cultura maya clásica |
| Resumo: | Como describe el profesor de la UNAM Erik Velásquez García en la contraportada Viajes y viajeros en Mesoamérica indígena y una historia de los haida of the North Pacific. Como descrAmérica no tenía animales de tiro y por tanto los pueblos originarios no usaron la rueda como medio de transporte. Muchas de aquellas culturas construyeron sus ciudades con tecnología de la edad de piedra y sin el uso de metales. Pese a todo, los pueblos americanos, y más concretamente los mesoamericanos y del Pacífico norte, no dejaron de moverse, de caminar, navegar y desplazarse por motivos diversos, como el intercambio de bienes a larga distancia, el matrimonio por intereses políticos, las peregrinaciones a santuarios, la asistencia a torneos de juegos de pelota, las grandes migraciones por hambruna, sequía o catástrofes, las mismas campañas bélicas y sus concomitantes misiones de espionaje, o la visita de miembros de las élites a las cortes de otros gobernantes, ya sea por motivos diplomáticos o para recibir la investidura de señores más poderosos. La accidentada geografía del Nuevo Mundo, plagada de sierras escarpadas, volcanes, glaciares permanentes, bosques tropicales, desiertos inclementes, esteros, manglares y pantanos, ríos impetuosos, grandes lagos, felinos y otros animales peligrosos, insectos y reptiles ponzoñosos, se combina con las prodigiosas distancias y una geología sísmica constantemente amenazada por tormentas y huracanes, entorno natural que albergaba innumerables lenguas y costumbres humanas. En estas condiciones los comerciantes eran a la vez políglotas y diplomáticos armados, o bien espías expertos en disfraces, quienes consultaban sus libros de pronósticos y augurios en busca de la guía de los dioses y que, mediante grandes aparatos logísticos, transportaban copiosas riquezas sobre las espaldas de rudos cargadores o en diestras embarcaciones que desafiaban las corrientes fluviales o marinas. Una de ellas fue encontrada mar adentro en el Golfo de Honduras por Cristóbal Colón en su viaje de 1502, quien se impresionó de su riqueza y capacidad, tal y como lo recogió en uno de sus diarios. |
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