Revaluación de Juan de Valdés Leal

De los elementos que componen el programa iconográfico de esta célebre vanitas cabe decir que transmiten un mensaje común y coherente. Ciertamente, In ictu oculi está en perfecta sintonía con el edificio que lo acoge (el Hospital de la Caridad de Sevilla), el espacio en que se exhibe (el sotocoro de...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Gómez Moreno, Ángel
Formato: artículo
Fecha de publicación:2015
País:España
Recursos:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:148086
Acesso em linha:https://ddd.uab.cat/record/148086
https://dx.doi.org/urn:doi:10.5565/rev/medievalia.339
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Barroco
Pintura
Juan de Valdés Leal
Juan de Mañara
Danzas macabras
Thomas a Kempis
Miguel de Molinos
Horacio
Virgilio
Séneca
Cristianismo
Ascetismo
Epicureísmo
Estoicismo
Barroque
Painting
Dance of death
Horace
Virgil
Seneca the elder
Christianity
Asceticism
Epicureanism
Stoicism
Descrição
Resumo:De los elementos que componen el programa iconográfico de esta célebre vanitas cabe decir que transmiten un mensaje común y coherente. Ciertamente, In ictu oculi está en perfecta sintonía con el edificio que lo acoge (el Hospital de la Caridad de Sevilla), el espacio en que se exhibe (el sotocoro de la Iglesia de dicha institución religiosa) y el cuadro gemelo que lo acompaña (Finis Gloriae Mundi, del propio Valdés Leal). Junto a las Danzas macabras y su tradición, los referentes principales se hallan en el anti-intelectualismo y el epicureísmo cristianos (este último ingrediente reforzado con dosis adicionales de estoicismo) que coinciden en la obra escrita de Miguel Mañara, fundador del Hospital y amigo personal de Juan de Valdés Leal. Si lo primero, el rechazo de la sabiduría y el estudio, nos lleva de la hagiografía y el Kempis hasta Miguel de Molinos, el de la aventura marítima en pos de riquezas está en Horacio y cuantos, directa o indirectamente, beben de él (caso éste de Fray Luis de León y del capitán Andrés Fernández de Andrada), aunque también lo tenemos en Virgilio y Séneca.