Ventas y posadas en la Región de Murcia. Una arquitectura en peligro de extinción

Las ventas y posadas fueron, a lo largo de los siglos, los lugares de descanso de los viajeros, definiendo así los diferentes itinerarios ya que servían de apoyo a los precarios caminos que discurrían por el país. Es por ello por lo que conforman una tipología arquitectónica imprescindible en el des...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Baños Oliver, Rosario
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Universidad Politécnica de Cartagena(UPCT)
Repositorio:Repositorio Digital UPCT
OAI Identifier:oai:repositorio.upct.es:10317/8841
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10317/8841
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ventas
Posadas
Postas
Caminos
Cartografía
Construcciones Arquitectónicas
6201 Arquitectura
Descripción
Sumario:Las ventas y posadas fueron, a lo largo de los siglos, los lugares de descanso de los viajeros, definiendo así los diferentes itinerarios ya que servían de apoyo a los precarios caminos que discurrían por el país. Es por ello por lo que conforman una tipología arquitectónica imprescindible en el desarrollo y evolución de la red viaria española. Sin embargo, la modernización de los medios de transporte y de la propia red, dejó en completo desuso dichas edificaciones, lo que llevó a su abandono y posterior deterioro. No obstante, su valor arquitectónico y su evidente trascendencia dentro de las infraestructuras viarias de España ha hecho que se considere que deban estar incluidas dentro del Patrimonio Cultural. La historia de las travesías españolas estuvo en principio ligada a las vías naturales que basaron su configuración en el relieve y el clima del país: los barrancos, ramblas y valles de los ríos del sureste español han sido utilizados desde la prehistoria como pasos naturales. Concretamente, en el sureste español, la escasez de las precipitaciones en la mayor parte de sus comarcas facilitaba su aprovechamiento como caminos, ya que tan sólo se convertían en cauces fluviales durante pocos días al año. Sin embargo, el clima era otra complicación más en la jornada de viaje. El desplazamiento por la mayor parte de aquellos caminos de la geografía española se veía afectado por el barro y por las lluvias cuando hacía mal tiempo y por el sofocante calor, la carencia de agua y la pobreza de cobertura vegetal en la estación seca, haciéndolo muy penoso.