| Sumario: | La catedral de Astorga, iniciada en la última etapa del gótico, se completó durante el Barroco añadiendo tres tramos a las naves y levantando una gran fachada hacia occidente. En la nueva construcción no se quiso romper con las formas del pasado, manteniendo la unidad de estilo en el interior del templo, pero tampoco se quiso renunciar a las novedades que ofrecía el momento histórico para realizar el monumental imafronte. Con el fin de salvar esta contradicción se utilizaron recursos tomados de la tradición, convenientemente adaptados al gusto barroco, junto con otros propios de la estética de la época, manteniendo un diálogo fructífero que convenía para utilizar la persuasión a la hora de transmitir la doctrina contrarreformista que seguía vigente.
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