| Summary: | La puesta en marcha de una nueva técnica en oncología radioterápica es un proceso que implica el uso de gran cantidad de recursos humanos y técnicos. Si además es necesario el uso de un nuevo equipo los recursos empleados se multiplican. La implantación de la radioterapia intraoperatoria (RIO) en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) ocurrió en varias etapas, mas o menos secuenciales: alta del equipo en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), caracterización dosimétrica del equipo, elección de la instalación en donde se va a realizar la RIO y criterios de protección radiológica, establecimiento de la dosis de prescripción, la región de tratamiento y elaboración del protocolo clínico de la intervención, elaboración de controles de calidad periódicos del equipo RIO. . . La etapa que más recursos y tiempo consumió fue la caracterización dosimétrica del equipo. Para ello se utilizó como detector películas radiocrómicas de alta sensibilidad que debían ser calibradas previamente (establecer la equivalencia densidad óptica a dosis absorbida) y como medio, agua. Para cada aplicador de la RIO se trazaron varios perfiles en profundidad en varias direcciones. A partir de estos perfiles se estableció el tiempo necesario para irradiar la dosis de prescripción (12,5 Gy) a cada paciente por cada aplicador a la profundidad de prescripción (5 mm). La adaptación de las películas a los aplicadores y a las energías del equipo llevaron a que la caracterización tuviese incertidumbres de alrededor de un 15% para todos los casos. Aún así se consideró suficiente desde un punto de vista clínico. En un futuro cercano se pretende bajar estos niveles de incertidumbre con nuevos aplicadores y nuevas películas radiocrómicas más eficientes y mejor adaptadas.
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