Un aspecto de la retórica humanística: el elogio de la medicina

[ES] Se ocupa del debate académico sobre los estudios de medicina. Señala que la traducción erasmiana de la propedéutica de Galeno, “Ad bonas artes exhortatio”, mencionaba la medicina entre las artes liberales, a la par que la retórica, la música, la geometría y la aritmética, la dialéctica, la astr...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Sánchez Manzano, María Asunción
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2023
País:España
Institución:Universidad de León
Repositorio:BULERIA. Repositorio Institucional de la Universidad de León
OAI Identifier:oai:buleria.unileon.es:10612/23246
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10612/23246
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Literatura clásica
Retórica humanística
Elogio
Medicina
Humanismo
5506.13 Historia de la Literatura
5506.17 Historia de la Medicina
Descripción
Sumario:[ES] Se ocupa del debate académico sobre los estudios de medicina. Señala que la traducción erasmiana de la propedéutica de Galeno, “Ad bonas artes exhortatio”, mencionaba la medicina entre las artes liberales, a la par que la retórica, la música, la geometría y la aritmética, la dialéctica, la astronomía, la gramática y la legum prudentia, y que encontramos tanto encomios como críticas hacia ella. El arte de la medicina incluía el saber farmacológico, el mantenimiento de la salud y la praxis, y, por eso, los autores debían comprometerse con el elogio de alguna de estas facetas de los estudios médicos o con la mayoría de ellos. Con respecto a las formas que adoptó el debate sobre los estudios de medicina, indica, el encomio se realizaba unas veces en el prólogo a un arte médica, o bien era un discurso en forma de diálogo o un poema y, en otras ocasiones, se trataba de un elogio del médico. Añade que es frecuente, en el marco de una jerarquía de los saberes, la comparación de los estudios de medicina con los de derecho y que, entre los tópicos utilizadosen el encomio, se hallan honor (y dignidad y antigüedad), utilidad y necesidad. Concluye que la dignidad que procuraba el elogio se determinaba mediante una comparación que recurría a tópicos como semejanza, mayor jerarquía, precedentes y fines. En cuanto al objeto del elogio, a veces, este se dirigía a un médico para homenajearlo y otras era un médico quien pregonaba la excelencia de su saber, pues cuanto más se encumbrara la medicina, tanto mayor prestigio tendría el profesional que la ejerciera. Por otro lado, su contrario, el vituperio, incidía en la avaricia y la incompetencia de algunos médicos, lo que acarreaba la necesidad de recurrir, en lugar de al elogio, a la defensa, a la apología. Finalmente, el arte de la medicina, en el s. XVI, se confirmaba como saber científico, apoyado sobre todo en la prevención,de herencia hipocrática, y en el progreso de la farmacología.