Intervenciones arqueológicas en Écija, 1991

En este trabajo aportamos solamente una visión parcial de lo que fue el panorama arqueológico ecijano en 1991, por que, por una parte, estuvo funcionando hasta el mes de abril, el plan de Andalucía Joven, que en lo referente a arqueología aportó la contratación de una arqueóloga, l. Carrasco, quien...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Núñez Pariente de León, Esther
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:1993
País:España
Institución:IAPH
Repositorio:Repositorio de Activos Digitales del IAPH
OAI Identifier:oai:repositorio.iaph.es:11532/212000
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11532/212000
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Mosaicos
Ataúdes
Inhumación
Enterramientos
Pavimentos
Sarcófagos
Tumbas
Antigüedades (Objetos)
Alto imperio romano
Bajo imperio romano
Descripción
Sumario:En este trabajo aportamos solamente una visión parcial de lo que fue el panorama arqueológico ecijano en 1991, por que, por una parte, estuvo funcionando hasta el mes de abril, el plan de Andalucía Joven, que en lo referente a arqueología aportó la contratación de una arqueóloga, l. Carrasco, quien realizó una serie de actividades. Por otro lado, en el mes de agosto, dejamos nuestro ya largo quehacer en Ecija, siendo continuado, en lo referente al módulo de arqueología de la Escuela Taller, por J.M. Huecas, quien ya contaba con una lar­ga experiencia en trabajos arqueológicos en esta ciudad. Por ello, será necesario una valoración conjunta de los informes presentados por todos nosotros, para conocer la dimensión real de las intervenciones arqueológicas durante este año. Sin embargo, el futuro se presentaba incierto, ya que la Escuela Taller se extinguía, sin perspectivas de ampliación o nueva creación, y sistemas alternativos como P.E.R., Andalu­cía Joven, etc. resultan problemáticos, en tanto en cuanto, nunca existe seguridad de en qué momento y bajo qué condi­ciones se van a aprobar y en definitiva, todos los esfuerzos que desde el año 85 se habían empleado en tratar de desarrollar un servicio municipal de arqueología que funcionara perma­nentemente y con plantilla suficiente como para abastecer todo el volumen de trabajo que el rápido ritmo constructivo de la ciudad generaba, no habían conseguido plasmación definitiva. Otro aspecto que nos preocupaba sobre manera, era la situación de desprotección en que quedaba toda la colección arqueológica municipal depositada en el Palacio de Peñaflor, que hasta entonces se había controlado minuciosamente, pero que a partir de estos momentos y teniendo en cuenta el proyecto de restauración del Palacio iba a sufrir deterioros y pérdidas con muchas probabilidades. Por este motivo, se hicieron varios inventarios de conjunto, ya que hasta el momento sólo existían las descripciones de los materiales de forma individualizada, por excavación. El primero fue muy prólijo; en él se describían fragmen­ to a fragmento todos los materiales extraídos en las inter­venciones, los "expuestos" en las vitrinas, los que "adorna­ban" el patio y demás dependencias adscritas al servicio de arqueología (pétreos y musivarios), así como los consegui­dos mediante donaciones o adquisiciones del Excmo. Ayun­tamiento. Después se hizo otro, más funcional, en el que se recogía una descripción de conjunto de los contenidos de bolsas y cajas, así como una enumeración más detallada de los restos visibles. Este asiento de materiales se hizo con un doble fin: por un lado que se pudiera controlar mejor la posible falta de piezas, etc.; por otro, que si algún investigador se interesaba por algunos materiales determinados, le fuera más fácil encontrarlos. Por último efectuamos un catálogo gráfico y fotográfico de todos los aspectos de interés. En lo referente a los trabajos de campo, estos se lleva­ron a cabo tanto en el casco urbano, como en el término municipal.