32 Puesta en valor y perspectivas de futuro sobre el patrimonio industrial vernáculo de La Mancha. “Las caleras de Daimiel”

El aprovechamiento de la piedra caliza como material constructivo se documenta desde tiempos pretéritos en la provincia de Ciudad Real. Enclaves prehistóricos, como las motillas, fueron levantados con elementos calizos, así como su utilización como revoco o mortero. Es el caso del yacimiento arqueol...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Torres Mas, Miguel, Álvarez García, Honorio Javier, Fernández-Infantes Sánchez-Bermejo, Manuel
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Universidad de Castilla-La Mancha
Repositorio:RUIdeRA. Repositorio Institucional de la UCLM
OAI Identifier:oai:ruidera.uclm.es:10578/25549
Acceso en línea:http://doi.org/10.18239/congresos_2020.22.32
http://hdl.handle.net/10578/25549
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Derecho del patrimonio cultural
Estudios de museología y patrimonio
Protección de edificios históricos y bienes culturales
Descripción
Sumario:El aprovechamiento de la piedra caliza como material constructivo se documenta desde tiempos pretéritos en la provincia de Ciudad Real. Enclaves prehistóricos, como las motillas, fueron levantados con elementos calizos, así como su utilización como revoco o mortero. Es el caso del yacimiento arqueológico del Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava), donde se ha registrado el encalado de tapiales en determinados paramentos (Sánchez y Galán, 2004: 126). Su explotación también se evidencia en fases protohistóricas, como en el asentamiento del Cerro de las Cabezas (Valdepeñas), en el que se tiene el conocimiento de su empleo (Vélez y Pérez, 2010: 29). No obstante, parece que su generalización llegó durante el mundo romano (Fernández y Picazo, 2016: 30). Algunos autores señalarían que la influencia islámica estaría detrás de la tradición de incorporar la cal en fachadas o interiores de casas en el ámbito manchego (Jerez, 2016: 331). La perspectiva de pueblos encalados en este territorio estaría vigente hasta bien entrado el siglo xx. Por tanto, la necesidad de abastecerse de este material en unas cantidades significativas conllevó la disposición de desarrollar técnicas y procedimientos que permitieran satisfacer esta demanda, siempre en virtud de las posibilidades materiales y tecnológicas de las sociedades de cada período. En este contexto, surgieron las caleras o calerines en el entorno de Daimiel. Bajo esta denominación son definidos una serie de hornos de características particulares que fueron utilizados para la transformación de la piedra caliza en cal1. Por sus rasgos, cuentan con un gran valor patrimonial puesto que representan testimonios materiales de unas prácticas ya desaparecidas. Es decir, constituyen manifestaciones de una forma concreta de explotación del medio natural, que además sirvió como ocupación económica vital para un número importante de familias dentro de la localidad.