Gestión estratégica de la reputación universitaria

En el segundo capítulo se ha reflexionado sobre la reputación de las universidades y sobre la calidad y el éxito en la educación superior. Se ha tratado de la reputación como calidad percibida. Calidad que implica la excelencia académica en los fines propios de la universidad (docencia, invest...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Lostao-Crespo, M.P. (María Pilar)|||/items/0c37f16e-d88c-407f-8cf7-18042cd3cfa9
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/61035
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/61035
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Materias Investigacion::Educación
Universidades
Reputación
Education
Universities
Reputation
Descripción
Sumario:En el segundo capítulo se ha reflexionado sobre la reputación de las universidades y sobre la calidad y el éxito en la educación superior. Se ha tratado de la reputación como calidad percibida. Calidad que implica la excelencia académica en los fines propios de la universidad (docencia, investigación y transferencia de conocimientos) y en otros aspectos que están al servicio de esos tres fines básicos. Se podría apuntar también que la reputación es algo merecido, consecuencia de un buen hacer (calidad) mantenido en el tiempo, que se visibiliza y se percibe, y genera autoridad y seguridad. Por otro lado, simplificando mucho, la reputación sería el resultado de la suma de un componente objetivo (desempeño) y de un componente subjetivo (percepciones). Así, la calidad está respaldada por datos objetivos, como por ejemplo las buenas calificaciones de los alumnos, las publicaciones, los índices de empleo. Y la calidad es percibida por las percepciones favorables de diferentes personas como los graduados, las familias o las empresas. No existe reputación sin esa suma. La profesora Naval también señala en su capítulo que es misión de quien gobierna y decide en las universidades impulsar las “luchas” para conseguir la calidad en los fines propios de la institución universitaria. Puesto que en las universidades estamos preocupados por la reputación de la institución en la que trabajamos y a la que representamos, debemos ir incorporan- do la gestión de la reputación a las tareas de gobierno y dirección. Y, en este ámbito, el gestor de la reputación debe ser alguien “con visión de conjunto y con capacidad de agregar que, venciendo las inercias, orientando las iniciativas y superando a veces los pesos muertos, se hace cargo, sin desaliento, de impulsar esas luchas” de la organización (véase “Reputación, calidad y éxito” 34). La gestión de la reputación está muy desarrollada en el mundo de la empresa. Por otro lado, a nivel académico, las escuelas de negocio llevan mucha delantera en la investigación y gestión de la reputación que, en muchos casos, puede servir de modelo. En el presente capítulo trataré de reflexionar y hacer una propuesta abierta sobre cómo gestionar la reputación de la universidad. Pero, primero, me parece necesario aclarar algunos términos.