Los nombres "barbaros" del gnosticismo
Después de varios siglos de ocupar la mente y la pluma de los mejores polemistas cristianos, la huella que quedaba del Gnosticismo era escasa. Los escritores más combativos seguían repitiendo ocasionalmente, contra nuevos adversarios, algunas acusaciones de las antiguas polémicas; pero quedaba en el...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 1999 |
| País: | España |
| Institución: | Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) |
| Repositorio: | DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC |
| OAI Identifier: | oai:digital.csic.es:10261/19257 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10261/19257 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Filología clásica Gnosticismo |
| Sumario: | Después de varios siglos de ocupar la mente y la pluma de los mejores polemistas cristianos, la huella que quedaba del Gnosticismo era escasa. Los escritores más combativos seguían repitiendo ocasionalmente, contra nuevos adversarios, algunas acusaciones de las antiguas polémicas; pero quedaba en ellos, sobre todo, la impresión vaga de que los gnósticos habían sido gentes de ideas y conductas extrañas, celosas de sus secretos y aficionadas a usar palabras "bárbaras" e incomprensibles para la cultura grecolatina. Pensaban además que con nombres sonoros como Armagil, Barbelón, Abrasax, Caulacau, Prúnicos, Leusibora y otros similares, sólo habian pretendido embaucar a ignorantes y mujerzuelas o aterrorizar a gentes simples, para que se impresionaran más con lo que no comprendían'. |
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