Colonialismo y santidad en las islas Marianas: los soldados de Gedeón (1676-1690)

En este artículo analizo la conquista y conversión de las Marianas (1676-1690) como una realidad discursiva que transformó las islas en un teatro de violencia donde los chamorros fueron definidos como guerreros implacables (ethos guerrero), y los jesuitas, por el contrario, como víctimas de las trai...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Coello de la Rosa, Alexandre
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2010
País:España
Institución:Universitat Pompeu Fabra
Repositorio:Repositorio Digital de la UPF
OAI Identifier:oai:repositori.upf.edu:10230/44854
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10230/44854
http://dx.doi.org/10.3989/hispania.2010.v70.i234.150
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Colonización
Marianas
Filipinas
Héroes
Martirio
Jesuitas
Siglo XVII
Colonization
Philippines
Heroes
Martyrdom
Jesuits
17th Century
Descripción
Sumario:En este artículo analizo la conquista y conversión de las Marianas (1676-1690) como una realidad discursiva que transformó las islas en un teatro de violencia donde los chamorros fueron definidos como guerreros implacables (ethos guerrero), y los jesuitas, por el contrario, como víctimas de las traiciones y venganzas de sus «hijos» recién convertidos (ethos martirial). Los hagiógrafos jesuitas elevaron a sus mártires a la categoría de «héroes» espirituales, transformando sus hazañas en un fuerte elemento de cohesión e identidad para los misioneros destinados en el archipiélago. Pero además los superiores escribieron informaciones o memoriales en los que alabaron el comportamiento de los «héroes» militares de la colonización. Nos referimos a José de Quiroga y Losada, capitán y sargento mayor del presidio, y al «indio fiel» don Ignacio de Hineti, sargento de indios y «buen cristiano», cuyas expediciones militares se dirigieron a corregir la «anomalía» de la resistencia chamorra. Tras la Segunda Gran Guerra (1683-86), los jesuitas asumieron claramente el liderazgo político y religioso en las islas, convirtiéndose en los fundadores de un «estado misionero» en donde sus mártires actuaron como referentes morales de las tierras sometidas.