Moralidad, sentimientos y educación

Este artículo se basa en algunas tendencias actuales en el campo de la psicología moral, que buscan comprender la naturaleza de los juicios y de las acciones morales, incorporando el papel de la afectividad en tales procesos. Para alcanzar este objetivo, se presentan algunos trabajos recientes así c...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Amorim Arantes de Araújo, Valéria, Sastre Vilarrassa, Genoveva
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2003
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:1140
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/1140
https://dx.doi.org/urn:doi:10.5565/rev/educar.304
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Models organitzadors del pensament moral
Estats emocionals
Conflictes morals
Intervencions educatives
Organizing models of thought
Emotional states
Moral conflicts
Educative interventions
Modelos organizadores del pensamiento moral
Estados emocionales
Conflictos morales
Intervenciones educativas
Descripción
Sumario:Este artículo se basa en algunas tendencias actuales en el campo de la psicología moral, que buscan comprender la naturaleza de los juicios y de las acciones morales, incorporando el papel de la afectividad en tales procesos. Para alcanzar este objetivo, se presentan algunos trabajos recientes así como los datos relativos a una investigación, en la cual se pretende identificar y analizar las posibles relaciones entre los estados emocionales, los razonamientos morales y la organización del pensamiento de los sujetos cuando se les pedía que resolvieran conflictos de naturaleza moral. Entre sus resultados, se encontró una fuerte relación entre el estado emocional de los sujetos y la forma en que organizan su pensamiento. A partir de las nuevas contribuciones teóricas que recientemente van surgiendo en este campo de estudio, se discute la necesidad de investigar cómo la educación moral puede ser pautada basándose en principios distintos de aquéllos relacionados con el desarrollo y la construcción de la habilidad racional de justicia. Sin negar la importancia de tal construcción, se defiende el principio de que la educación debe también ocuparse de la construcción y organización de la dimensión afectiva del psiquismo, buscando la formación de personalidades morales que integren en sus juicios y acciones, al mismo tiempo, los intereses personales y los colectivos.