La Torre de Juan Abad a través de las cartas de Quevedo

Quevedo pasó muchos años de su vida en su señorío de la Torre de Juan Abad. Desde allí mantuvo una incansable correspondencia con numerosos personajes de la época: el maestro del príncipe, Juan de Isasi, el conde de Montezuma… de muchos de ellos no se ha conservado ni una sola carta, pero las que se...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sánchez-Sánchez, M. (Mercedes)|||/items/bd9a6631-f61c-438f-a61a-be6645e05ebf
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2009
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/22183
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/22183
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Materias Investigacion::Filología y Literatura::Literatura
Descripción
Sumario:Quevedo pasó muchos años de su vida en su señorío de la Torre de Juan Abad. Desde allí mantuvo una incansable correspondencia con numerosos personajes de la época: el maestro del príncipe, Juan de Isasi, el conde de Montezuma… de muchos de ellos no se ha conservado ni una sola carta, pero las que se conservan en el manuscrito Barnuevo, de la Biblioteca Nacional, dirigidas a su vecino en Beas, Sancho de Sandoval, son testimonio de su existencia. Estas cartas son, en realidad, testimonio de muchas cosas: de su labor literaria y también de su vida en la Torre de Juan Abad, lo que nos permite ver, entre sus líneas, cómo era la Torre en la época de Quevedo y cómo era Quevedo en la Torre. Vemos a un escritor, a un hombre mayor, preocupado por su huerto a la par que inmerso en las malas noticias que llegan desde el imperio que empieza a dejar de serlo. Vemos cómo las lluvias provocaron verdaderos estragos en La Torre en el invierno de 1635, y cómo recibe la villa al cadenal de Borja, o lo que puede significar, en La Mancha de 1636, el paso de tigres americanos y alfombras para la decoración del Buen Retiro. Todo se cuenta en estas cartas.