Beta2-microglobulina en líquido cefalorraquídeo de recién nacidos con infección congénita sintomática por citomegalovirus: Un indicador certero de la gravedad de la afectación del sistema nervioso central

Introducción. En los neonatos con infección congénita sintomática por citomegalovirus (CMV) la neuroimagen es la mejor herramienta disponible para predecir la evolución neurológica a largo plazo. Los hallazgos en líquido cefalorraquídeo (LCR) de estos pacientes han sido escasamente estudiados. La Be...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Alarcón Allen, Ana
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/78905
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10803/78905
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Neonatología
Líquido cefalorraquídeo
Citomegalovirus
Ciències de la Salut
618
Descripción
Sumario:Introducción. En los neonatos con infección congénita sintomática por citomegalovirus (CMV) la neuroimagen es la mejor herramienta disponible para predecir la evolución neurológica a largo plazo. Los hallazgos en líquido cefalorraquídeo (LCR) de estos pacientes han sido escasamente estudiados. La Beta2-microglobulina (β2-m) se encuentra elevada en el LCR de los recién nacidos con infecciones del sistema nervioso central (SNC). Objetivos. (1) Determinar si la concentración de β2-m en LCR está aumentada en los neonatos con infección congénita sintomática por CMV, (2) examinar su correlación con los hallazgos de neuroimagen y (3) evaluar su valor para predecir el neurodesarrollo. Métodos. Se incluyeron todos los pacientes con infección congénita sintomática por CMV nacidos entre 1993-2009 en el Hospital Universitario La Paz, Madrid. La población control estuvo formada por un grupo de neonatos en los que se determinó la β2-m en LCR como parte de los estudios por sospecha de sepsis, meningitis o encefalitis y que finalmente presentaron cultivos estériles y estado neurológico normal al alta. La β2-m se midió mediante inmunonefelomatría. Los hallazgos de neuroimagen (ecografía, TC y/o RM) se graduaron según una escala semicuantitativa validada (grados 0-3). Todos los pacientes fueron contactados para una evaluación sistemática de su neurodesarrollo a largo plazo, que incluyó: examen neurológico y, si parálisis cerebral, graduación según el GMFCS, evaluación cognitiva mediante las escalas BSID-III, WPPSI-III o WISC-IV, según la edad, y evaluación conductual mediante el ASEBA. Se registraron la presencia de epilepsia, déficit auditivo o visual. Para los pacientes no visitados a largo plazo, se revisaron las historias de Neurología o, si no recibían seguimiento, se realizó una entrevista dirigida a los padres. Las secuelas neurológicas se clasificaron según una graduación semicuantitativa (grados 1-3). Resultados. Fueron incluidos 26 pacientes con infección congénita sintomática por CMV, 20 de ellos con determinación de β2-m en LCR y todos con neuroimagen neonatal. Tres casos fallecieron, 20 de los supervivientes fueron evaluados según el protocolo de seguimiento y en los otros tres la evaluación se hizo mediante los subrogados. La β2-m se encontró elevada con respecto a los 93 neonatos de la población control (mediana 7,2 mg/L versus 1,6 mg/L, P<0,001). Los neonatos con alteraciones graves en la neuroimagen (grados 2-3) presentaron cifras más elevadas de β2-m en LCR que aquellos con grados 0-1 (P=0,007). Asimismo, el biomarcador se encontró en concentraciones más elevadas entre los niños que ulteriormente presentaron secuelas moderadas o graves, o bien fallecieron (P=0,005). El análisis ROC mostró una aérea bajo la curva (ABC) de 0,84 ± 0,08, y valores de β2-m superiores a 7,9 mg/L predijeron evolución adversa: sensibilidad 69%, especificidad 100%, VPP 100%, VPN 63%. La presencia de alteraciones en la neuroimagen neonatal grados 2-3 predijo el desarrollo de secuelas moderadas, graves o la muerte (P=0,007): ABC 0,80 ± 0,08, sensibilidad 61%, especificidad 100%, VPP 100%, VPN 53%. La combinación de β2-m elevada o neuroimagen grados 2-3 mostró la mayor capacidad predictiva de secuelas significativas o muerte (P<0,001): ABC 0,92 ± 0,06, sensibilidad 84%, especificidad 100%, VPP 100%, VPN 77%. Conclusiones. La β2-m en LCR es un adecuado biomarcador de la gravedad de la lesión cerebral asociada a la infección congénita sintomática por CMV. Su determinación combinada con las técnicas de neuroimagen maximiza la capacidad pronóstica a expensas de una mayor sensibilidad para predecir evolución adversa, sin detrimento de la especificidad.