Terrorismo y Derecho Internacional: desarrollos normativos e institucionales tras el 11-S

La «realidad» del terrorismo y de la lucha contra el terrorismo no son una novedad de nuestros días, pero sin duda presentan unas dimensiones muy novedosas en la actualidad. Podría recurrirse a un lugar común: hemos pasado del terrorismo local (nacional) al terrorismo global, y la respuesta al terro...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Alcaide-Fernández, Joaquín
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/127492
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/127492
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Terrorismo
Derecho Internacional
Estado islámico
Al-Qaida
Estados fallidos
Terrorismo de Estado
Daesh
Afganistán
Irak
Siria
Libia
Descripción
Sumario:La «realidad» del terrorismo y de la lucha contra el terrorismo no son una novedad de nuestros días, pero sin duda presentan unas dimensiones muy novedosas en la actualidad. Podría recurrirse a un lugar común: hemos pasado del terrorismo local (nacional) al terrorismo global, y la respuesta al terrorismo, cada vez más necesariamente internacional, también exige proporcionarse a esa escala. Las novedades del terrorismo pueden ilustrarse con los cambios en las distintas «generaciones» de terroristas y de actos y actividades terroristas. Desde el terrorismo de signo anarquista de fines del siglo XIX y principios del XX hasta la aparición de Al-Qaida o el llamado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL o Daesh), pasando por toda una diversidad de organizaciones y actos y actividades terroristas que, a veces, no es posible distinguir de rebeldes, insurgentes, guerrilleros u otras fuerzas y grupos armados no gubernamentales, o de los grupos militares y paramilitares que caracterizan el llamado «terrorismo de Estado». En verdad, los nuevos terroristas –cuyos actos y actividades desbordan a veces la imaginación común– aprovechan la mayor vulnerabilidad de nuestras sociedades, cada día más complejas. Se prevalen tanto las libertades que ofrecen los (algunos) Estados como los «fallos» de los (algunos) Estados. De este modo, es usual que, allá donde existen, los espacios de libertades se utilicen al servicio del terror (por ejemplo, las libertades de circulación de personas, mercancías o capitales, o de servicios como los transportes o las TICs). Y que, particularmente en los Estados «fallidos» (Afganistán, Irak, Siria, Libia...), el terrorismo esté interconectado con la delincuencia transnacional organizada, aprovechando para fines terroristas los recursos obtenidos a través del narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico ilícito de armas y materiales nucleares, químicos o biológicos ... y de petróleo, antigüedades, inmigrantes y otras personas, etc. etc.