Estratigrafías. Fábrica de Artes San Isidoro. Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla)

El proyecto se enmarca en la línea de trabajo definida por el tribunal del grupo MUAh09 del Máster Universitario en Arquitectura (Habilitante) de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Se plantea la recuperación y posible ampliación del Monasterio de San Isidoro de...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Nieves Martín, Víctor
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/178424
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/178424
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Estratigrafías
Fábrica de Artes San Isidoro
Descripción
Sumario:El proyecto se enmarca en la línea de trabajo definida por el tribunal del grupo MUAh09 del Máster Universitario en Arquitectura (Habilitante) de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Se plantea la recuperación y posible ampliación del Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, Sevilla, un conjunto monumental protegido como Bien de Interés Cultural (BIC). Esta intervención no se limita a la conservación del patrimonio, sino que busca reactivar el espacio mediante un diálogo entre historia y contemporaneidad. La propuesta explora la relación entre arquitectura y comunidad, entendiendo el patrimonio como un bien público que puede evolucionar a través de nuevos usos híbridos, capaces de revitalizarlo sin perder su identidad. La Fábrica de Artes San Isidoro nace como un entorno de creación interdisciplinaria, en el que el trabajo artístico se integra en el conjunto histórico del monasterio. No se trata solo de proporcionar espacios de producción cultural, sino de tejer relaciones entre los artistas y el lugar que los acoge. Por ello, el proyecto incorpora alojamientos temporales, destinados a creadores que participen activamente en la vida del centro. Inspirado en experiencias europeas financiadas con fondos públicos, este modelo apuesta por la colaboración y la implicación: a cambio del uso de las instalaciones, los residentes contribuyen al mantenimiento del espacio, el cultivo del huerto, la organización de talleres o la realización de exposiciones y espectáculos. De este modo, la Fábrica de Artes se convierte en un punto de encuentro, donde la creación se entiende como un proceso vivo, compartido y en constante evolución. El monasterio, históricamente vinculado al conocimiento y la producción, es reinterpretado desde una nueva perspectiva contemporánea. Más que un vestigio del pasado, se concibe como una infraestructura cultural activa, capaz de generar nuevas dinámicas en el presente. La propuesta apuesta por una visión del patrimonio que no solo se conserva, sino que se transforma a través del uso y la interacción. El resultado es un centro cultural dinámico, abierto tanto a artistas como a visitantes ocasionales, donde los recorridos se entrelazan y los espacios fomentan el intercambio. La Fábrica de Artes se concibe como un laboratorio de experimentación, donde la práctica artística y la difusión cultural se combinan con el carácter histórico del monasterio. Recuperando su esencia como lugar de trabajo y reflexión, el proyecto lo proyecta hacia el futuro, consolidándolo como un referente para la creación contemporánea y la participación cultural. El monasterio, que en su origen fue un enclave monacal, agrícola y de pensamiento, se reinventa como un espacio de oportunidades, donde las prácticas artísticas conviven con la memoria del lugar. Se apuesta por un modelo de gestión flexible, que garantice su sostenibilidad a través de un equilibrio entre la financiación pública y la autogestión de los propios usuarios. El espacio no se concibe como un centro expositivo estático, sino como una plataforma en constante cambio, donde lo efímero y lo permanente coexisten en un mismo marco arquitectónico. La Fábrica de Artes San Isidoro, más que un edificio, es una infraestructura para la creatividad, un punto de conexión entre el pasado y el presente, donde el patrimonio no se limita a ser contemplado, sino que se experimenta y se transforma.