| Resumo: | En el presente trabajo se desea mostrar que la aventura de la peregrinación a Compostela emprendida por Guillaume Manier en 1726 y reflejada en la obra Voyage d’Espangne, escrita por él mismo en 1736, fue algo más que un viaje piadoso. Pudo ser más bien el pretexto y también el fundamento necesario para satisfacer otras inquietudes, diferentes de la puramente religiosa, tales como el ansia de conocimiento de otros lugares y otras gentes, el ejercicio de la lectura y la escritura o el deseo de ofrecer al lector la enseñanza de su propia experiencia viajera. En definitiva, Manier parece hablar en su relato de varios viajes a la vez, todos ellos fuente de sabiduría: el propiamente físico y geográfico; el interior, constituido por los actos de leer y escribir, y, en última instancia, el viaje en el tiempo a lo largo de la vida.
|