La agenda 2030 de desarrollo sostenible: de la cooperación Norte-Sur al imperativo universalista del desarrollo global

En 2015 terminó el ciclo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados en 2001 y la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una nueva resolución definiendo la “Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible” y las metas, denominadas esta vez Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS), vigentes h...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sanahuja Perales, José Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2016
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/23332
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/23332
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cooperación
Desarrollo sostenible
Organismos internacionales
Sistemas políticos
Cooperación económica
Desarrollo económico
5901.02 Organizaciones Internacionales
5907 Sistemas Políticos
5307.03 Modelos y Teorías del desarrollo Económico
5307.04 Estudios del desarrollo Económico
Descripción
Sumario:En 2015 terminó el ciclo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados en 2001 y la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una nueva resolución definiendo la “Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible” y las metas, denominadas esta vez Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS), vigentes hasta 2030. Estas metas reflejan cambios sustanciales en la concepción del desarrollo, dejando atrás la tradicional visión NorteSur y representando un pacto global para el desarrollo. Existen, sin embargo, debilidades y riesgos en esta Agenda 2030 que pueden condicionar su éxito como agenda transformadora: responde a la lógica tradicional de agregación, propia de una negociación intergubernamental, acomodando intereses diversos sin priorización definida. Hay gran cantidad de objetivos y metas, algunos escasamente concretados. Por tanto, los ODS son más bien un punto de partida y plantean notables desafíos para asegurar su carácter realmente transformador y satisfacer tanto las aspiraciones colectivas de progreso humano como las responsabilidades necesarias para hacerlas realidad.