Far away?

España es un país con altos niveles de polarización afectiva. Algunos estudios sostienen que esto es consecuencia de un aumento de la polarización ideológica, mientras que otros destacan el efecto de ciertos temas, así como la influencia de las redes sociales, las élites y los cambios en la oferta p...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Rojo-Martínez, José Miguel|||0000-0001-9491-4839
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:inglés
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:315633
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/315633
https://dx.doi.org/urn:doi:10.5565/rev/papers.3363
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Polarización afectiva
Sesgo grupal
Percepciones erróneas
Polarización falsa
Affective polarization
Group bias
Misperceptions
False polarization
Polarització afectiva
Biaix grupal
Percepcions errònies
Polarització falsa
Descripción
Sumario:España es un país con altos niveles de polarización afectiva. Algunos estudios sostienen que esto es consecuencia de un aumento de la polarización ideológica, mientras que otros destacan el efecto de ciertos temas, así como la influencia de las redes sociales, las élites y los cambios en la oferta partidista. En este artículo proponemos otra explicación basada en el efecto de las percepciones erróneas. En primer lugar, mostramos que los individuos que tienen una percepción más irrealista de la posición ideológica de un partido tienden a desarrollar también mayores sentimientos de antipatía hacia dicho partido. En segundo lugar, demostramos que la polarización percibida incrementa la polarización afectiva individual. Nuestras actitudes están influenciadas por los juicios que hacemos sobre la realidad política, los cuales, a su vez, están condicionados (y sesgados) por nuestras identidades grupales. Finalmente, construimos un indicador de falsa polarización para analizar en qué medida la diferencia entre la polarización percibida y la polarización real del sistema de partidos se asocia con niveles individuales más altos de polarización afectiva. Con esta estrategia también confirmamos que, a medida que aumenta la percepción de falsa polarización, lo hace también la dispersión del afecto entre los distintos grupos partidistas. En resumen, este artículo explora la influencia de las percepciones sobre las actitudes ciudadanas. Estas percepciones tienden con frecuencia a exagerar artificialmente las diferencias con los grupos externos, lo que puede llevarnos erróneamente a pensar que tenemos poco en común.