Pedro I y Enrique II de Castilla : la construcción de un rey monstruoso y la legitimación de un usurpador en la Crónica del canciller Ayala

Para justificar el enfrentamiento entre Pedro I y Enrique II de Castilla, que culmina con la muerte de un rey indiscutiblemente legítimo a manos de su hermano usurpador, el cronista Pero López de Ayala construye progresivamente una imagen negativa y en cierta manera monstruosa de Pedro I. A su vez,...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Devia, Cecilia|||0000-0002-7507-0789
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:106752
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/106752
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cròniques
Castella
Baixa Edat Mitjana
Violència
Pere I de Castella
Enric II de Castella
Crónicas
Castilla
Baja Edad Media
Violencia
Pedro I de Castilla
Enrique II de Castilla
Chronicles
Castile
Late Middle Ages
Violence
Pedro I of Castile
Enrique II of Castile
Descripción
Sumario:Para justificar el enfrentamiento entre Pedro I y Enrique II de Castilla, que culmina con la muerte de un rey indiscutiblemente legítimo a manos de su hermano usurpador, el cronista Pero López de Ayala construye progresivamente una imagen negativa y en cierta manera monstruosa de Pedro I. A su vez, intenta demostrar que el conde de Trastámara no despoja a Pedro del trono por ambición personal y transgrediendo las normas, sino que se ve impelido a llevar a cabo la misión de salvar al reino de los terribles males que le ocasionan las monstruosas acciones de su hermanastro. Se analizará la contradicción que se presenta entre el retrato negativo e irracional que el canciller Ayala -uno de los mayores responsables de que Pedro I sea recordado como el Rey Cruel- construye con maestría, y lo que dejan entrever prácticas que él mismo relata. El estudio minucioso de la documentación revelaría una política de construcción de poder regio por medio de prácticas en las que intervendrían diferentes funciones de la violencia: económica, socializadora, de intercambio, simbólica, de justicia, fundacional, cultural, etc. Se presenta aquí lo que se podría denominar una dicotomía cruzada, en la que se enfrentarían dos términos internamente contradictorios: un rey monstruoso pero legítimo, contra un usurpador que es instrumento de la providencia. Lo que habría logrado la construcción emprendida por la propaganda trastamarista, de la que el canciller Ayala sería el más brillante exponente, es la conversión de un rey legítimo en ilegítimo, por obra de su propia monstruosidad, y la conversión de un usurpador que -como indica la propia calificación- es ilegítimo, en un rey legítimo, en función del cumplimiento de una misión encomendada por Dios.