La construcción social del joven delincuente

Lo que queremos decir en este artículo es que un sistema del tipo que sea, no digamos un sistema penal, no puede funcionar sino a partir básicamente de ejercer la dominación. Que es diferente del poder, como seguramente ustedes saben, cuando reconocen la diferencia weberiana entre poder y dominación...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Delgado, Manuel, 1956-
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2021
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/190787
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/190787
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Antropologia social
Delinqüència juvenil
Social anthropology
Juvenile delinquency
Descripción
Sumario:Lo que queremos decir en este artículo es que un sistema del tipo que sea, no digamos un sistema penal, no puede funcionar sino a partir básicamente de ejercer la dominación. Que es diferente del poder, como seguramente ustedes saben, cuando reconocen la diferencia weberiana entre poder y dominación. El poder es la capacidad que yo tengo de imponer algo. La dominación es la capacidad que yo tengo de conseguir que los demás me obedezcan. Porque el tema justamente es la obediencia voluntaria, que es indispensable para que cualquier sistema fundado en la sumisión de unos respecto de otro funcione. Para que el orden penal del que ustedes hablan -y sobre el que trabajan- funcione, es indispensable contar con la complicidad de sus víctimas. Ellas han de entender básicamente la necesidad, la urgencia, la perentoriedad, la inevitabilidad justamente del sistema que sufren. De ahí, en efecto, esta noción tan interesante de participación, que consiste justamente en eso, en conseguir que las víctimas participen de su obligación, que es como decir que los ratones participen de los experimentos que sufren.