Sobre el oficio y la técnica en la obra de Josep Maria Jujol.
Si hay algo seguro que podemos decir sobre la práctica arquitectónica contemporánea es que existe una tendencia de alejar al arquitecto de la obra. La negación absoluta de una relación corpórea entre arquitecto y materia parece ser la inexorable sentencia de nuestro tiempo. Pero hubo un tiempo en qu...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2006 |
| País: | España |
| Institución: | CBUC, CESCA |
| Repositorio: | TDR. Tesis Doctorales en Red |
| OAI Identifier: | oai:www.tdx.cat:10803/6804 |
| Acceso en línea: | http://www.tdx.cat/TDX-0221107-135616 http://hdl.handle.net/10803/6804 https://dx.doi.org/10.5821/dissertation-2117-94114 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Iglesia de Vistabella Casa Planells Dibujos originales Analisis de proyectos Jujol, Josep Maria, 1879-1949 72 |
| Sumario: | Si hay algo seguro que podemos decir sobre la práctica arquitectónica contemporánea es que existe una tendencia de alejar al arquitecto de la obra. La negación absoluta de una relación corpórea entre arquitecto y materia parece ser la inexorable sentencia de nuestro tiempo. Pero hubo un tiempo en que esto no fue así. Un tiempo en que el arquitecto trabajaba directamente con la materia además de con el papel. Un tiempo en que esta relación corpórea con el material era lo habitual. Esa práctica, ese oficio y esa técnica, se presentó en Cataluña por última vez de forma clara y contundente en la generación del movimiento popularmente conocido como modernismo. Arquitectos como Domènech i Montaner, Gallisá, y por supuesto Gaudí, trabajaban íntimamente con la materia. Una generación muy influenciada por las teorías de mediados del XIX claramente contrarias al industrialismo reinante y en búsqueda de una recuperación de las raíces arquitectónicas más puras. Dentro del conjunto de arquitectos que se educó durante este tiempo, hubo uno que prolongó esta manera de trabajar sorpresivamente hasta la mitad del siglo XX, ese arquitecto fue Josep Maria Jujol.<br/><br/>La obra de Jujol se nos presenta como inmejorable ejemplo de un modo de hacer único y distinto, por una parte ligado a ese espíritu de recuperar un modo de trabajar ya perdido, y por otra, proponiendo una manera de entender la arquitectura desde una óptica completamente ajena a los convencionalismos clásicos o modernos. Se trata de una obra ubicada en el germen mismo de la modernidad y en la más dura crítica hacia la misma. Y precisamente esta condición paradójica es la que otorga valor a su práctica proyectual. Nuestro interés radica entonces en recuperar un modo de trabajar ya perdido pero sin caer en anacronismos utilizando una obra con vigencia crítica y, posiblemente, metodológica.<br/><br/>Lo que hace Jujol es prolongar un modo de hacer basado tanto en la acción por puntos (visión anti-sintética del proceso) como en el contacto físico con el material. Ambas cosas, no sólo alejan su hacer de la práctica moderna, sino que también nos confirma que estamos ante una obra de difícil captura, escurridiza. La dificultad de asirse a una obra así nos lleva a utilizar una mirada poliédrica. El espíritu de la tesis reside en ese tipo de mirada. Pero para evitar un discurso excesivamente fragmentado nos apoyamos en conceptos claros que delimitan el objeto de estudio y ayudan a enfocar esta múltiple mirada. Los primeros dos ya están presentes en el propio título de la tesis. Oficio y técnica son términos que nos remiten inmediatamente al cómo. Y más específico aún: al cómo se producen las cosas. Lo que interesa de Jujol no es tanto su obra sino su práctica, su propia manera de hacer arquitectura. El qué, el cuándo, el dónde, no forman parte esencial de este discurso, es en el cómo donde reside todo el contenido.<br/><br/><br/>El método proyectual actual se caracteriza por haber fabricado una serie de herramientas -todas vinculadas al dibujo- que conforman un ente abstracto denominado método proyectual, el cual, adquiere tanto protagonismo que desplaza cualquier otro aspecto tradicionalmente presente en el proceso creativo de una obra. Esta sustitución de las técnicas artísticas por un método proyectual no es otra cosa que la sustitución del artesanado por el dibujo. Pues bien, lo que esta tesis propone es salvar la distancia que separa a ambas prácticas a través de un análisis profundo de un modo de hacer. Y descubrimos en el hacer jujoliano la amable mezcla de estos dos aspectos: el contacto con el material y el dibujo como generador. La tesis gravita sobre estos dos ejes. <br/><br/>A través del primero de ellos -el contacto con la materia- se hace un recorrido por algunos procesos que son la esencia de la manera de trabajar de Jujol. Temas como la yuxtaposición, el reciclaje, y la transformación epidérmica, aparecen como protagonistas de esta primera parte. <br/><br/>Apoyados en el segundo eje de la tesis -la práctica del dibujo- indagamos sobre el origen de la obra. Es importante aclarar que al introducirnos en la génesis misma de un proyecto lo que interesa no es tanto el dibujo en sí mismo sino entender el modo en que está gestando y fabricando la obra el propio autor. <br/><br/>Estos dos ejes dan forma a la estructura de la tesis y contienen implícitamente los dos aspectos fundamentales para cualquier análisis: la propia materia y la secuencia de intervalos temporales que la han llevado a ser como es. De esta manera, conceptos como oficio y técnica acotan el objeto de estudio reduciéndolo al análisis del cómo; mientras que instrumentos como materia y dibujo orientan y dirigen la mirada hacia temas tangibles y comprobables. Ambos aspectos, como veremos, son fundamentales para comprender el modo de operar de Jujol. |
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