El valimiento como instrumento de la autoridad regia. Felipe III, el duque de Lerma y la concesión de la merced de la villa de Tudela de Duero

El gobierno de la monarquía española a comienzos del siglo XVII estuvo marcado por la aparición del valimiento. En 1598, Felipe III otorgó al duque de Lerma una posición privilegiada dentro de este sistema, pues se transformó en quien le auxiliaba en la coordinación del complejo modelo administrativ...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Galván Devaux, Daniel
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2024
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/173463
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/173463
https://doi.org/10.14643/122H
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Felipe III
Duque de Lerma
Valimiento
Valladolid
Descripción
Sumario:El gobierno de la monarquía española a comienzos del siglo XVII estuvo marcado por la aparición del valimiento. En 1598, Felipe III otorgó al duque de Lerma una posición privilegiada dentro de este sistema, pues se transformó en quien le auxiliaba en la coordinación del complejo modelo administrativo. Sin embargo, la muerte del monarca en 1621 y el ascenso al trono de Felipe IV, con las necesidades justificativas propias del momento, generaron una imagen muy negativa de la capacidad de Felipe III y de la ambición de Lerma. Así, este fue caracterizado como un cortesano corrupto que dominaba al soberano y solo buscaba su propio beneficio. A través de un estudio de caso concreto, como fue la concesión al valido de la merced de Tudela de Duero en 1607, se demuestra que esto solamente fue una simplificación determinada por las circunstancias acontecidas en 1621. Lejos de considerar la misma desde los postulados de la corrupción, se acude a documentación inédita que manifiesta la relevancia de Felipe III y de Lerma dentro del sistema de valimiento. De esta manera, este se define como una estructura gubernativa totalmente unida a la autoridad del monarca, que facilitaba la negociación lógica entre los diferentes poderes y evitaba las dificultades propias de la aplicación de las políticas regias.