El paisaje alegórico en la obra de la neogranadina sor Jerónima Nava (1669–1727)
[ES] Jerónima Nava Saavedra, que vivió entre los siglos XVII y XVIII, es uno de los pocos ejemplos que quedan en la Nueva Granada de monjas escritoras. No abundan los estudios sobre su obra, editada por Ángela Inés Robledo y de la que nos interesa su lenguaje alegórico del paisaje. Las alegorías pai...
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| Tipo de recurso: | capítulo de libro |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2024 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de León |
| Repositorio: | BULERIA. Repositorio Institucional de la Universidad de León |
| OAI Identifier: | oai:buleria.unileon.es:10612/26589 |
| Acceso en línea: | https://www.degruyterbrill.com/document/doi/10.1515/9783111378343-009/html https://hdl.handle.net/10612/26589 https://doi.org/10.1515/9783111378343-009 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Historia Moderna Literatura Literatura española Alegoría Jerónima Nava Nueva Granada Siglos XVII-XVIII Allegory New Granada 17th-18th centuries 5504.04 Historia Moderna 5504.04-1 Historia Moderna. Área Americana 6301.10 Sociología de la Religión 6301.09 Sociología de la Literatura |
| Sumario: | [ES] Jerónima Nava Saavedra, que vivió entre los siglos XVII y XVIII, es uno de los pocos ejemplos que quedan en la Nueva Granada de monjas escritoras. No abundan los estudios sobre su obra, editada por Ángela Inés Robledo y de la que nos interesa su lenguaje alegórico del paisaje. Las alegorías paisajísticas se centran esencialmente en el hortus conclusus, representado por el monasterio de Santa Clara de Bogotá, con sus muros elevados y cuidados por Cristo; por los paisajes rurales, en los que tiene sus encuentros con Cristo en caminos, prados, jardines, fuentes, desiertos, montañas, etc., a veces convertido en el buen Pastor de la tradición bíblica. Lugares convertidos en alegorías, que pueden ser ambivalentes entre el bien y el mal, como el agua, el camino y las montañas. Casi siempre son espacios que aluden a sus relaciones con la divinidad, que le acompaña en el tránsito por esta vida. También se recuerdan aquellos otros paisajes ausentes o de escasa representación en la obra, como los escatológicos y el paisaje urbano de la ciudad de Bogotá. |
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